8 dic 2021

1995- ASTRO CITY – Kurt Busiek y Brent Anderson (3)


(Viene de la entrada anterior)

 

Un padre asustado por la seguridad de sus hijas en la ciudad a la que se acaban de mudar; una superheroína de diez años que quiere experimentar una vida normal; un ladrón que ejecuta el golpe perfecto, pero que en el fondo sólo quiere que le atrapen; un vigilante enfrentado a su futura paternidad y la necesidad de encontrar un sustituto; una vieja gloria que no puede sacudirse el polvo del pasado… En “Álbum de Familia” (1999, reuniendo los episodios 1 al 3 y 10 al 13 del Volumen 2), “Astro City” vuelve a demostrar que es posible hacer algo diferente con los viejos clichés, reformulándolos para crear personajes, puntos de vista y situaciones inusuales en el comic de superhéroes convencional, y que permiten a los autores explorar temas adultos como la importancia de la familia, la responsabilidad, la necesidad de reconocimiento ajeno o el peso del pasado.

 

Pero es que, además, “Astro City” desafía la tendencia de la industria en aquel momento –y que sigue vigente en la actualidad- a producir sagas de varios números que pudieran luego publicarse compilados. “Álbum de Familia”, por el contrario, demuestra que sigue siendo posible crear historias cortas, autoconclusivas en uno o dos episodios, pero conectadas por uno o varios temas o narradas de tal forma que globalmente conformen un universo espacial y temporalmente consistente. En este sentido, esta recopilación sintetiza a la perfección tanto el talento de Busiek como el espíritu de su proyecto.   

 

El primer episodio, “Bienvenidos a Astro City”, es una introducción ideal para lectores que nada sepan aún de esta colección ya que, como había sido el espíritu de la serie desde su arranque, se trata menos una historia de superhéroes que de cómo ven a éstos los civiles a los que protegen. Nos cuenta la historia de un padre recién divorciado, Ben Pullam, que se ha mudado con sus dos hijas desde Boston a Astro City para comenzar una nueva vida. Allí tendrán que acostumbrarse a la convivencia con la comunidad superheroica, a veces siendo simplemente testigos de su paso, pero otras quedando muy cerca del peligro mientras combaten contra alguna amenaza justo frente a su hogar. La experiencia llega a ser tan abrumadora que Ben contempla la posibilidad de regresar a Boston, pero la solidaridad que demuestran los civiles y superhéroes el día después de una batalla épica contra un dios terrible, le convence de lo acertado de su decisión original.

 

Una historia, en fin, sencilla en su forma pero compleja en su fondo (tal y como reconoció la concesión del Premio Eisner en 1997), que trata sobre los dilemas de un esforzado padre ante la crianza y educación que debe proporcionar a sus hijas y en el que Busiek, además, expresa su fe en la capacidad del ser humano ordinario para actuar con solidaridad ante la desgracia ajena.

 

“El Día a Día” y “Aventuras en Otros Mundos” se centran en la Primera Familia y explora el espíritu familiar que evoca el título de esta compilación. Más específicamente, la protagonista es Astra, la más joven de este grupo de científicos aventureros modelados a partir de Los Cuatro Fantásticos de Marvel o los Challengers of the Unknown de DC. Con diez años y la capacidad mental de un genio, Astra quiere escapar precisamente de aquello con lo que sueñan los niños de su edad: el entorno de maravillas sin fin, tecnología soñada y aventura perpetua. Dispuesta a hacer realidad su anhelo de mezclarse con los chicos y chicas de su edad y llevar una vida normal, se escapa del cuartel general del grupo y se matricula en una escuela de barrio. Su desaparición provoca una comprensible angustia entre sus padres y familiares, que se lanzan a una búsqueda global, convencidos de que ha sido secuestrada por alguno de sus viejos enemigos.

 

Este sobresaliente díptico que alterna lo cotidiano con lo espectacular, lo épico con lo íntimo, no sólo nos da la oportunidad de aprender más sobre el pasado de esta extraordinaria familia, sus enemigos (extraídos de los comics clásicos de Kirby, pero también del Namor de Bill Everett) y la personalidad de la joven Astra sino que retrata perfectamente el deseo de emancipación de cualquier niño… sin por ello renunciar todavía a divertirse.  

 

“Se Van a Enterar” es otra perla de esta recopilación, protagonizada por otro personaje carismático: el Chatarrero, un viejo ladrón ansioso de recibir el reconocimiento que él cree merecer como genio criminal. Este antiguo fabricante de juguetes subestimado por todos se ha convertido en un ladrón formidable, pero lo que le motiva para seguir dando golpes fabulosos no es tanto la avaricia como el deseo de vengarse de la sociedad y demostrar que no es un don nadie. Tras cometer un arriesgado robo y poner en ridículo a los superhéroes que le siguen la pista, es finalmente atrapado por Resorte (dudosa traducción en nuestras ediciones del original Jack-In-the Box) y sometido a juicio. Pero no importa: el Chatarrero ha conseguido lo que deseaba: fama y reconocimiento. En lugar de recurrir al estereotipo del villano megalomaniaco, egocéntrico y perdido en su vanidad, Busiek nos regala aquí el retrato de un anciano astuto, verosímil en sus motivaciones y rebosante de humanidad y encanto.

 

Es en Resorte en quien se centran las dos siguientes historias, “El Diente de la Serpiente” y “Día del Padre”. Aquí, este trasunto de Spiderman tendrá la oportunidad de conocer a las posibles versiones de su hijo de tres futuros alternativos. Dos de ellos, un ciborg y un psicópata, deciden asesinarlo cuando se dan cuenta de que él no comparte en absoluto sus brutales métodos. El tercero se convertirá en su línea temporal en un profesor e investigador especializado en anomalías temporales. Cuando su esposa le anuncia que está embarazada, Resorte se da cuenta de que, si muriera en el curso de alguna de sus misiones, su hijo quedaría tan marcado por el trauma que probablemente arruinaría su propia vida y las de muchos otros. Si quiere seguir combatiendo el crimen, deberá encontrar el modo de hacerlo sin abandonar las responsabilidades y deberes de un buen padre.

 

Ya en el primer arco, “Vida en la Gran Ciudad”, Busiek había utilizado al personaje del Samaritano para plantear el dilema de cómo conciliar la vida personal con la de justiciero superheroico. En aquella ocasión, no había tal conciliación: el Samaritano sacrificaba cualquier aspiración a mantener una vida privada en aras de cumplir su autoimpuesta misión de proteger al mundo. Pero en este dúo de episodios el problema adquiere una nueva y más compleja dimensión, porque aquí, esa vertiente privada ya existe: Resorte tiene una esposa que conoce y acepta su faceta de vigilante. Pero con la inminente llegada de un hijo, el equilibrio se rompe y Resorte duda sobre qué hacer y qué responsabilidad desatender en favor de la otra.

 

El último episodio, “En el Calderero”, está protagonizada por Looney Leo, un personaje de dibujos animados que, a mediados de los años cuarenta y debido a una conjunción de inusuales circunstancias, saltó al mundo real. Su extraña naturaleza y carisma lo convertirán en una estrella de cine antes de caer en un prolongado y cruel declive profesional y personal agudizado porque su naturaleza le impide morir, por mano propia o ajena. El florecer de la nostalgia por los viejos iconos le da una nueva oportunidad. Busiek condensa en unas pocas páginas las historias de auge y caída de tantas estrellas de Hollywood, golpeadas por escándalos o víctimas del cambio de gustos del público y formatos de la industria.

 

Es gracias a la coherencia temática y la diversidad de tonos y puntos de vista de estas historias que podemos apreciar plenamente el talento combinado del dibujante Brent Anderson y el portadista Alex Ross, cuyos diseños de personajes son insuperables. Puede que Anderson no sea un artista tan llamativo y personal como otros de sus colegas, pero su solidez y eficacia hace que podamos simpatizar tan fácilmente con un personaje de dibujos animados como Looney Leo (deliberadamente dibujado con la mirada ojerosa y triste del Rick Blaine de “Casablanca”) como con otros de carne y hueso. El montaje y composición de las páginas es un ejemplo de fluidez narrativa y un auténtico festín visual, ya muestren las dinámicas acrobacias de Resorte –que contrastan con la serenidad que domina su identidad civil-; los extraños y fantásticos mundos y personajes que rodean a la Primera Familia; o el mar de glamour y decadencia en el que vive Looney Leo. Y, como ya nos había demostrado Anderson en todos los números anteriores, su versatilidad le permite dibujar con la misma convicción a un dios primigenio manifestándose sobre el cielo urbano, una pareja abrazándose en un momento íntimo, un niño jugando en los columpios del parque o un Dios de Lava sentado en su trono en el interior de un volcán.

 

Todas las historias que componen “Álbum de Familia”, en fin, son interesantes y están escritas y dibujadas con habilidad de orfebre. En ellas Busiek sigue ofreciendo un comic de superhéroes que no siempre trata sobre superhéroes y que apuesta –y gana- por el humanismo y la caracterización sobre la ambigüedad ética y la acción.  

 

(Continúa en la siguiente entrada)


 

1 comentario:

  1. A mí también me chirría enormemente la traducción de Resorte, prefiero la anterior de Jack Caja de Sorpresas. A pesar de su longitud, normalmente en la serie se refieren a él como Jack, con lo que puede mantenerse esa extraña familiaridad, y se mantiene la referencia a la temática y estilo lúdico del superhéroe.

    A propósito que, como tú mismo dijiste en la introducción a la serie, aunque los personajes van mucho más allá de ser nuevas versiones de iconos, sigue siendo divertido reconocer algunos rasgos inspiradores. Por ejemplo añado a los que mencionas en esta entrada que el Chatarrero es un trasunto de dos enemigos clásicos de Spider-man, tanto del Chapucero como del Buitre, especialmente este último en cuanto a su motivación para lograr el reconocimiento en contra del culto a la juventud. Por otro lado Looney Leo es un trasunto de Míster Tawky Tawny, el tigre parlante de Shazam!/ Capitán Marvel. Para mí esta última historia es sobresaliente también por cómo logra integrar con naturalidad un personaje tan fantástico en un entorno en el que, a pesar del género, prima el realismo

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