(Viene de la entrada anterior)
El arco argumental “Decálogo” (nº 71-75) es un flashback que nos devuelve al momento en que Daredevil destronó a Wilson Fisk para convertirse en el nuevo Rey de la Cocina del Infierno. Este momento crucial y lo que ello significó para algunas personas es lo que ponen en común un grupo de vecinos que se ha reunido en una iglesia en el seno de un grupo de ayuda organizado por un sacerdote. En cada episodio, uno de ellos irá desvelando algún hecho personal y significativo que le ha cambiado la vida, inspirado en alguno de los Diez Mandamientos y relacionado con Daredevil. Pero hay otra conexión entre esas personas más allá de su contacto, directo o indirecto, con el héroe: han sido tocadas por una fuerza maléfica como no han visto o sentido antes pero que está relacionada con uno de los presentes…
El talento como dialoguista de Bendis es aquí más patente que de costumbre dado que los cinco

Dadas las restricciones narrativas del formato, Bendis no desarrolla en su totalidad el subtexto religioso implícito en el título y se limita a tan solo cinco de los Diez Mandamientos, una decisión que impide que este arco narrativo se alargue

Y es que, en el fondo, “Decálogo” es un ejercicio de evocación, de memoria y de creación de mitos. Porque Daredevil, a través de los recuerdos e interpretaciones de estas “víctimas”, aparece en sus mentes tanto como un hombre de carne y hueso como una leyenda urbana. ¿Están verdaderamente hablando sobre un humano disfrazado de rojo? ¿Sobre un diablo benefactor? ¿O se limitan a fantasear con un demonio protector, una silueta borrosa que es al tiempo monstruosa y tranquilizadora?
El truco narrativo –tan sobado como siempre eficaz- consiste en no mostrar apenas al héroe,

El Daredevil de Bendis es, en último término, un héroe enfrentado a su propia moralidad. El guionista reformula la clásica dualidad Matt Murdock-Daredevil, abogado y defensor de la ley por el día, vigilante y defensor de la justicia por la noche. Los Mandamientos son, de hecho, una ampliación del marco legal, los límites del vigilante. Daredevil lucha contra ladrones, asesinos y todos aquellos que profanan las reglas sagradas de la moral. Pero al convertirse en el nuevo Rey de la Cocina del Infierno, ¿no rompió su propio código al resolver los problemas de una forma tan cuestionable como lo hacen sus enemigos? Bendis parece responder a estas preguntas afirmativamente y sabiendo que se aproxima el momento de la Caída. Es además interesante leer este arco sabiendo que, con la aprobación del sucesor de Bendis en la colección, Ed Brubaker, el guionista optará efectivamente por castigar al héroe, llevándole quizá a su punto más bajo y oscuro.

Aunque “Decálogo” forma parte de una historia-rio que empezó con la entrada de Bendis en la colección muchos números atrás, funciona bien como aportación independiente. Cuenta todo lo que es necesario saber, presenta y desarrolla a unos personajes totalmente nuevos que cumplen su arco y de los que no tendremos necesidad en el futuro y termina de forma adecuada sin dejar cabos sueltos, aunque sí habiendo aportado algún matiz suplementario al drama del protagonista, que va a finalizar –en lo que a Bendis se refiere- con el siguiente arco argumental.
Y así es. En 2005, entre los números 76 y 81, con el arco “El Dossier Murdock”, finaliza esta

Tras muchas penalidades, Matt Murdock casi había conseguido librarse definitivamente de todos sus problemas: envió a la cárcel a Wilson Fisk, limpió su barrio, se ganó el perdón de sus amigos superhéroes, encontró –aunque temporalmente- el amor, se quitó de en medio al FBI… Pero al igual que Ben Urich, no había previsto la alianza de Kingpin con las autoridades federales que, en último término, va a provocar su derrota.

Después de tres arcos argumentales en los que Bendis se desviaba del hilo central que había cohesionado toda su etapa, ahora no desaprovecha la ocasión para crear un thriller repleto de suspense y acción gracias a las diabólicas maquinaciones de Kingpin para manipular a Murdock y Ben Urich, vengándose de ellos, engañándolos tanto como al lector para que sean incapaces de predecir lo que va a ocurrir a continuación. De todas formas y a excepción de su final, se trata de una conclusión más

Efectivamente, como parte del “fin de fiesta”, Bendis recupera a multitud de secundarios cuya intervención queda justificada por la intensidad y complejidad de la trama: Foggy Nelson, Ben Urich, Elektra, la Viuda Negra, Bullseye, Maria Hill (la sucesora de Nick Furia al frente de SHIELD), Milla Donovan –ésta es, quizá la intervención menos lógica y más absurda de la historia-, Ángela del Toro (la nueva Tigre Blanco), la Enfermera de Noche, Luke Cage, Puño de Hierro y el Búho.
Bendis ha aprendido a conocer a todos esos personajes de forma muy íntima y todos ellos están muy bien tratados, destacando en esta ocasión un Kingpin especialmente perverso y un Ben Urich superado por las circunstancias. Aparece también un ambicioso director del FBI que tras intervenir en segundo plano en sagas anteriores, aquí pasa a tomar parte preminente en la trama, sirviendo de portavoz de muchos agentes de la ley en lo que se refiere a su opinión sobre los vigilantes: “Obstruye la

El ciego empecinamiento de este agente del FBI y la forma absurda en que se pone en manos de Kingpin, recurriendo incluso a mercenarios para abatir a distancia a Daredevil, es uno de los puntos más resbaladizos del guion de Bendis. Lo mismo se puede decir de (ATENCIÓN: SPOILER) la revelación de que el Dossier Murdock no es más que una patraña inventada por Fisk para implicar a su adversario. Su razonamiento es flojo y toda esa escena parece colocada para dar un nuevo giro dramático que no era necesario (FIN SPOILER).
En el último episodio, Bendis despista al lector con un rápido paréntesis final en clave onírica, falsamente optimista, que subraya todavía más la inevitabilidad de la derrota de Murdock y su llegada a un punto de no retorno. La historia termina de forma oscura y pesimista, dejando al siguiente guionista, Ed Brubaker, que continúe narrando el particular descenso a los infiernos carcelarios de Murdock. Otro escritor más convencional hubiera tratado de cerrar su etapa “arreglando” la vida de Matt Murdock dejándolo listo para un nuevo periodo a cargo del autor que vendrá después. Sin embargo, las ficciones serializadas como los comic-books no


Y aquí termina la andadura de Bendis y Maleev en Daredevil, una etapa larga y, como no podía ser de otra manera, irregular que resultó novedosa, emocionante, personal y también y en ocasiones frustrante. Ambos autores empezaron en la colección siendo básicamente unos desconocidos y la dejaron habiendo creado uno de los periodos históricos del personaje junto a los de Frank Miller, Klaus Janson y David Mazzuchelli, o Ann Nocenti y John Romita Jr y ganando un Premio Eisner por el camino. Sus sucesores, Ed Brubaker y Michael Lark, optaron por una versión más clásica, también muy efectiva e igualmente radical en cuanto a sus consecuencias. Pero eso es materia para otro artículo…
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