(Viene de la entrada anterior)
El número 250 (enero 88) marca, como he dicho, el comienzo de la mejor etapa de Nocenti al frente de la colección. Y en ello probablemente tenga mucho que ver la estabilidad y calidad gráfica que aportó un equipo artístico de lujo. A los lápices entró John Romita Jr., quien había firmado algunas de las mejores sagas de Spiderman, Iron Man y los X-Men (en la que había conocido a Nocenti). Romita está perfecto a la hora de retratar tanto figuras como ambientes, ya sea una Nueva York sucia y agobiante o un Infierno pesadillesco. Sus figuras son dinámicas, las escenas de acción inmejorables y los momentos de reposo verosímiles. Sin duda, la popularidad de la que gozaba Romita entre los aficionados atrajo a muchos de ellos a “Daredevil”, encontrándose con un comic de superhéroes no sólo bien dibujado, sino diferente y más maduro en sus guiones. Romita hizo mucho por mejorar las ventas de la colección y ésta, a su vez, le devolvió el favor, porque gracias a ella el dibujante gozó de una libertad total a la hora de narrar y, de paso, figurar entre los artistas más destacados que han pasado por la larga andadura de Daredevil.
Y a las tintas, nada menos que Al Williamson, uno de los maestros del comic quien desde
Inspirada por el gran trabajo de esta pareja –y apoyada en particular por Romita, que tuvo la posibilidad de aportar ideas además de dibujos-, Nocenti mejoró los guiones y redondeó su visión de Daredevil, esforzándose por hacerlo suyo y despegarlo de la alargada sombra de Frank Miller respetando no obstante su legado, empezó a desarrollar tramas más complejas que se alargaban varios números y presentó nuevos personajes (tanto villanos como secundarios del entorno de Murdock y Karen) que se mezclaron hábilmente con los antiguos. Los textos se hicieron más ligeros y la lectura más dinámica sin por ello perder su incisiva mirada a ciertos temas. Nocenti, Romita y Williamson convirtieron a “Daredevil” en uno de los comics de superhéroes mejor escritos y dibujados de su época.

Por si esa agresión contra su estabilidad mental no fuera poco, su entorno familiar es desastroso. Su padre es un mercenario apodado Bala, que está ayudando a la corporación Kelco para ocultar las pruebas que la responsabilizan de un accidente medioambiental que dejó ciego a un chico que nadaba en un estanque, Tyrone. Como Lance, Tyrone es víctima de la violencia que ejercemos sobre el

La preocupación por el medioambiente es otra de las claves de este Daredevil. Lo habíamos visto ya en el arco argumental de Infección, lo volvemos a encontrar con los vertidos de Kelko y reaparecerá unos números después en la forma del maltrato a los animales en las granjas debido a la ambición de los empresarios sin escrúpulos. La lucha de Murdock contra Kelco –que es, además, una empresa controlada indirectamente por Kinping- es una crítica abierta a la dejadez, cuando no directa complicidad, del gobierno cuando se trata de las grandes compañías. Hay que recordar asimismo que el ecologismo era un tema mucho menos corriente en los comics de lo que lo pueda ser ahora (casi simultáneamente, Grant Morrison apoyó sobre él su etapa en “Animal Man”, 1988-90).

Bala, como brazo armado de corporaciones sin escrúpulos, es un ejemplo perfecto de las serias

Esa experiencia hace que Murdock ya no pueda encontrar la paz espiritual en ninguna de sus dos identidades, obligándole a enfrentarse a su inutilidad como abogado y como superhéroe. Dejando al protagonista en uno de los puntos más bajos de su carrera, Nocenti presenta a la que será su más longeva aportación

Con el espectro de la Guerra Fría todavía sobrevolando Estados Unidos, Daredevil se encuentra inmerso en su propia carrera armamentística contra la creciente amenaza que es Kingpin. Tras darse cuenta de que todo lo que intentó hacer contra el héroe (desde aniquilar todos los aspectos de su vida civil hasta sumir a su barrio en un infierno de destrucción y violencia) no había servido para derrotar su espíritu, el señor del crimen decide atacar lo que siempre permaneció puro: su corazón. Y aquí es donde entra, en el nº 254 (mayo 88), María Tifoidea. Ésta es una mutante telépata y telekinética con un desorden mental que divide su personalidad de forma radical en dos identidades totalmente opuestas. María, dulce y tímida; y María Tifoidea, violenta, lujuriosa y cruel.
Se han querido ver paralelismos entre la otra gran mujer de la vida de Matt Murdock-Daredevil, Elektra, y Tifoidea. Ciertamente, ambas son asesinas a sueldo de Kingpin y ambas tientan y atraen al héroe a un agujero negro emocional que pone en peligro su vida personal y su misma cordura. Pero María Tifoidea tiene su propio carisma y personalidad, no se limita a ser una mera copia de la ninja de La Mano. Nocenti

Nocenti tomó su inspiración para este personaje de una mujer que existió realmente. Los bocadillos de texto de la página-viñeta en la que aparece por primera vez aluden a la historia de Mary Mallon, alias María Tifoidea, que en el siglo XIX y siendo portadora sana de ese virus, contagió a 53 personas, tres de las cuales murieron: “Ciertos venenos invisibles caminan entre nosotros. Están vivos y todo cuanto tocan…muere. El veneno no sabe que es veneno. Simplemente hace lo que tiene que hacer para sobrevivir”.
Ese veneno bien puede interpretarse como nuestra inclinación a la violencia, aquello que induce al crimen y que impide que Daredevil y sus

Con Nueva York sumida en el caos y sus habitantes creyendo que la Guerra Fría finalmente ha devenido en holocausto nuclear, Matt Murdock toma el control de su pequeña parcela en la Cocina del Infierno, aportando serenidad y paz al clima de terror reinante. Mientras tanto, un individuo que se llama a sí mismo Munición se aprovecha de la anarquía para erigirse en el líder de este nuevo mundo sin leyes ni moral. Anunciando que sólo los fuertes deben sobrevivir, reúne un ejército compuesto mayormente por jóvenes.
Una vez más son los más jóvenes los que más sufren, utilizados como peones en las violentas

Por tanto, si no consigue salvar las vidas de aquellos que supuestamente debe defender, ¿es Daredevil mejor que los criminales a los que combate? Esa es la pregunta con la que María Tifoidea le atormenta en sus primeros encuentros.

Desde el punto de vista de María Tifoidea, ella y Daredevil están al margen de la ley; y dada su superioridad física, deben juzgar a aquellos a los que consideren indignos o inferiores. Es difícil ignorar el ataque que esto supone a la figura del superhéroe en general. Todos los vigilantes enmascarados viven en esa paradoja de ser al tiempo defensor y fiscal. Tifoidea le dice a Daredevil que “estamos por encima del bien y del mal”, aludiendo al ataque de Nietzsche a las construcciones morales de las sociedades. Para refutar su argumento, Daredevil menciona el concepto también nietzschiano del “Übermensch” , implicando los peligros inherentes a tal pensamiento. Irónicamente, al

¿Significa esto que Nocenti considera a todos los superhéroes unos fascistas en su corazón? No exactamente. Aunque la creación de Jerry Siegel y Joe Shuster comparte nombre con el concepto de Nietzsche, ambos autores llevaron la idea del “Übermensch” en la dirección opuesta. Superman es un personaje que trata de hacer lo necesario para proteger a la gente. La suya es una moral pura, exenta de cualquier sentimiento de superioridad. Como primer superhéroe de la historia, Superman sentó las bases para todo el género, pero conforme éste se expandió y evolucionó, la violencia empezó a jugar un papel cada vez mayor en la resolución de conflictos.

El ciclo de Ann Nocenti y John Romita Jr está dividido en dos partes claramente diferenciadas. En la primera, Daredevil encuentra cierto equilibrio personal, ayuda a la gente necesitada y vive más o menos felizmente con Karen Page. Pero Kingpin no está dispuesto a dejar que su principal enemigo, contra el que ha lanzado toda su artillería (en “Born Again”), lleve una existencia tranquila, haciendo del caso Kelko algo personal y luego reclutando a María Tifoidea para atacarlo tanto en su lado civil como en

Defraudando las expectativas de aquellos que esperaban el típico enfrentamiento final con Kingpin y María Tifoidea, Nocenti y Romita hacen que Daredevil acepte su derrota, cuestione su moralidad y sentido de la justicia (en el excelente episodio “Una Cerveza con el Diablo”, nº 266) y se marche de la ciudad a territorios nunca antes explorados por el personaje. Trastornado, confuso e intentando huir de lo que tanto dolor le ha causado, Daredevil se marcha de la gran ciudad y se interna en el interior del país, convirtiéndose en un peregrino sin nombre que va tocando y ocasionalmente salvando las vidas de otros personajes.

Además del cambio de ambiente, Nocenti rodea a Daredevil de un nuevo reparto de secundarios que le permitirán abordar otros temas. El primero de ellos es Brandy (nº 271, octubre 89), una joven activista, ecologista radical, enfrentada a su padre, un granjero sin escrúpulos que no sólo maltrata animales para obtener más beneficios sino que utiliza ilegalmente ingeniería genética para que sean más productivos. Aún peor, recurre a esa ciencia para que le fabriquen a medida la mujer perfecta, Número Nueve, una belleza escultural diseñada para complacer al hombre en todos los sentidos.
Ambas mujeres son dos ejemplos de la pericia con la que Nocenti manejaba la caracterización y

Número Nueve, por su parte, es una tábula rasa, una mujer que sabe que ha sido programada para complacer a los hombres y que no puede evitarlo, pero que tras unirse a Daredevil y Brandy trata de buscar su propia identidad. “¿Qué sentido

(Finaliza en la siguiente entrada)
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