(Viene de la entrada anterior)
Una vez finalizada la Guerra Vengadores/Defensores, quedó un cabo suelto muy relevante que no se resolvió en “Defensores” nº 11, sino Englehart esperaría hasta el número del mes siguiente de “Los Vengadores”. Si bien “La Noche del Coleccionista”, el título de “Vengadores” nº 119 (enero 74) nunca se ha considerado oficialmente parte del crossover, bien puede leerse como un epílogo del mismo.
El cabo suelto en cuestión involucra a Loki. ¿Qué harán los
Vengadores con
un dios nórdico de las mentiras, aparentemente inofensivo, pero
completamente desquiciado? Podría uno preguntarse por qué esto debería ser un
problema. ¿Acaso no podrían simplemente enviarlo a Asgard, como hacen los
Vengadores en su versión cinematográfica al final de la primera película?
Lamentablemente, esa no es una opción, como explica Thor en la página 5: “Mi hermano está bajo mi tutela. El Padre
Odín lo expulsó de Asgard y por su propio bien, no puedo permitirle vagar solo”.
Tal vez el lector piense –y no sin motivos- que Odín está delegando una responsabilidad
que le correspondería a él como padre adoptivo de Loki, con o sin decreto de
destierro. Por desgracia, durante gran parte de su historia en el Universo
Marvel, Odín no se ha caracterizado por sus decisiones racionales y su sentido
bien medido de la justicia.
Mientras Thor y el mayordomo de los Vengadores, Edwin
Jarvis, acomodan a Loki en la Mansión, la Pantera Negra entabla conversación
con Mantis sobre su formación académica (sí, en serio). Aquí, T´Challa sigue considerando
dejar a l
os Vengadores para regresar a Wakanda, pero decide quedarse (hasta el
nº 126). Una nota al pie hace referencia a “Jungle Action” nº 6-8, que ya se
habían publicado para entonces. Los terribles sucesos en su tierra natal que
T'Challa menciona aquí deben ser los disturbios provocados por Erik Killmonger
antes del comienzo de esa serie.
Pero cuando Mantis va a contar, por fin, algo de su pasado, es alcanzada por una repentina explosión psíquica que la sume en un trance: “Peligro…Esta noche…Peligro…En Rutland…Peligro”. T'Challa y Mantis reúnen rápidamente a los demás y, mientras corren hacia su quinjet, varios especulan si esto podría tener algo que ver con Loki o Dormammu, ya que ambos estuvieron relacionados con esa población de Vermont en el pasado. Casi de inmediato deciden que no, pero eso no ayuda ni a la recién llegada Mantis ni a su novio, el Espadachín, quien pregunta: "¿Qué es Rutland? ¿Y por qué deberíais sospechar que hay ahí algún peligro?”. Visión le responde: “Rutland, Vengador, es un pueblo de Vermont, donde, los últimos tres años, se han reunido fuerzas maléficas en estas fechas. Y la fecha es, claro, 31 de octubre…Halloween”.
La viñeta siguiente, en la que los Vengadores ya se
encuentran inmersos en el
ambiente carnavalesco –centrado sobre todo en los
superhéroes-, incluye una nota del editor (aunque probablemente redactada por
Englehart), en la que se citan todas las “historias de Rutland” hasta la fecha:
“Vengadores” nº 83 (diciembre 70), “Marvel Feature” nº 2 (marzo del 72, con los
Defensores), “Thor nº 207 (enero 73) y “Amazing Adventures” nº 16 (enero 73,
con la Bestia). Esa nota al pie está a punto de citar –se interrumpe con un
“ejem”- “La Liga de la Justicia” nº 103 (diciembre 72), aunque, claro, la
política de la época impedía citar a la competencia. El repaso no tiene en
cuenta quizá la mejor historia de todas, la de “Batman” nº 237 (diciembre 71,
con guion de Denny O´Neil y dibujo de Neal Adams).
Como en todas las historias ambientadas en el desfile de
Halloween de Rutland, esta presenta de forma destacada al muy real y veterano organizador
del evento (y todavía más antiguo veterano fan de los comics), Tom Fagan
(1932-2008), aunque el alegre personaje disfrazado de Halcón Nocturno que recibe
a los Vengadores no es él en absoluto, como luego se
descubrirá. Cuando les
pide que se unan al desfile, Wanda, que sigue amargada por la actitud
antimutante que percibe en la sociedad, dice bruscamente que ella y Visión irán
a explorar los alrededores en busca de la amenaza que les ha llevado hasta
allí. Por su parte, al Espadachín y a Mantis no les gusta ser el centro de
atención.
Tom disimula su decepción al ver que solo Pantera Negra,
Capitán América, Iron Man y Thor aceptan aparecer en las carrozas. Pero después
del desfile, los separa de la multitud y captura con las mágicas Pieles de
Hércules. Es ahora cuando se revela que no es Tom Fagan, sino el Coleccionista,
embarcado en otra misión para añadir Vengadores a su colección (véanse los
números 28 y 52 para sus anteriores intentos). ¿Por qué se cuela en las
festividades de Halloween de Rutland? Porque sabe que los superhéroes siempre
aparecen en estos eventos: "La
tradición lo requiere”, dice. Bueno, vale. Curiosamente, el villano no
esperaba que su principal objetivo, los Vengadores, aparecieran; más bien,
contaba con poder capturar a algún superhéroe cualquiera y luego atrapar a los
Vengadores cuando, inevitablemente, llegaran a investigar.
¿Qué podía fallar?
En fin, ahora que nuestros héroes han tenido la amabilidad de aparecer por su
cuenta, está encantado de poder pasar directamente a la Fase Dos de su
diabólico plan.
Mientras tanto, Wanda usa un hechizo para deshacerse de los cazadores de autógrafos que la acosan. Visión no comprende su actitud hostil. Mantis y Espadachín, por su parte, los dejan, y éste revela sentir cierta inseguridad sobre el amor que ella siente por él cuando está rodeada de apuestos héroes. Pero este interludio romántico se interrumpe cuando escuchan un grito y encuentran al verdadero Tom Fagan atado y amordazado.
A todo esto, el Coleccionista espera que los otros cuatro
Vengadores se presenten en casa de Fagan para una fiesta. Pero, en su lugar, se
encuentra con el verdadero Tom Fagan y un montón de juerguistas disfrazados.
Mientras tanto, los Vengadores liberados rescatan a sus camaradas cautivos.
Enfrentado a más enemigos
de los que preveía, el Coleccionista usa dos piedras
mágicas para desatar una horda de murciélagos-vampiro sobre Rutland. Las
piedras también pueden usarse para ahuyentar a las criaturas, pero el
Coleccionista las arroja por un conducto estrecho, tortuoso y lleno de trampas.
Dice que tiene otra forma de destruir a los murciélagos, pero solo la revelará
si los Vengadores lo dejan ir.
Mantis resuelve el dilema dejándolo inconsciente y bajando por el conducto para recuperar las piedras. Iron Man usa un pulso ultrasónico para confundir a los murciélagos hasta que ella regresa y se deshace de ellos. El pueblo, agradecido, acepta cuidar de Loki.
La verdad es que toda esta historia no es particularmente
memorable. La novedad que años atrás había supuesto el escenario del desfile de
Halloween en Rutland ya se había desvanecido. Tras haber alcanzado su cúspide
de calidad en 1971 con el clásico de Batman mencionado anteriormente, y la
broma metareferencial entre Marvel y DC en forma de crossover encubierto a tres
bandas en “Amazing Adventures”, “Thor” y la “Liga de la Justicia”, no parecía
haber otro camino que volverse todavía más autocomplaciente, que es lo que creo
que sucedió aquí.
En cuanto al desenlace, es una idea objetivamente terrible dejar al increíblemente poderoso Loki -por muy demente e indefenso que parezca en este momento (y «parece» es la palabra correcta, aunque no descubriremos por qué hasta “Thor” nº 232, dentro de unos trece meses)- al cuidado del amable, pero también perfectamente ordinario, Tom Fagan y sus vecinos de Rutland. De hecho, aunque en este punto se desconoce, Loki domina en secreto el poder de Dormammu que lo dejó con el cerebro frito en el número anterior, y en el mencionado episodio de Thor utilizará otro desfile de Rutland para encubrir su evasión.
Por otro lado, hay algo de apropiado en cerrar el último
hilo argumental de la Guerra de los Vengadores/Defensores de esta manera;
después de todo, la primera imagen de la historia había sido la de Loki en
Rutland. Es una buena idea cerrar el círculo narrativo, por así decirlo, aunque
dejar a un dios del engaño entre civiles no tenga ningún sentido argumental. A
veces, la estética simplemente se impone a la lógica.
El enemigo principal, el Coleccionista volverá a tratar de incorporar a un superhéroe en su galería, concretamente a Hulk, en los números 197-198 (marzo-abril 76) de su propia serie. En cuanto a los Vengadores, regresará para la magnífica saga de Korvac (entre los números 167 y 177, enero a noviembre 78), donde intentará protegerlos de ese supervillano de inmenso poder. Hablaremos de ello cuando toque.
En el número 120 (febrero 74) empieza otra minisaga, aunque no
particularmente
memorable: la del Zodiaco. Esta organización criminal está
compuesta por villanos cuyos nombres, disfraces, tecnología y modus operandi se
inspiran en los doce signos del horóscopo occidental. A lo largo de los años,
el concepto ha tenido varias encarnaciones, pero sus enemigos habituales han
sido siempre los Vengadores y los Defensores.
Aries lideró el Zodiaco en su debut, en el nº 72 y en los nº
80-82 (además de “Daredevil” nº 69), donde murió. Ahora Tauro ha tomado el
mando (el próximo número revelará que es Cornelius Van Lunt, quien
supuestamente murió en el nº 81) y, vestido de civil, visita a Joshua Link en
la cárcel. Le dice que sabe que es Géminis, miembro de aquél grupo. Ha
reclutado a un nuevo Aries y a un nuevo Escorpio para reemplazar a Jake y Nick
Furia (quien se hizo pasar por su hermano en el nº 72). Sus planes inmediatos
son terroríficos: “Se prepara un nuevo
Zodiaco para reemprender sus actividades, y yo, el nuevo líder, deseo que las
doce casas estén completas. Además, nuestras nuevas actividades te afectan
personalmente, Link. Hoy, a medianoche, todos los habitantes de Nueva York
nacidos
bajo el signo de géminis, morirán”. Pero primero liberarán a Joshua
y lo protegerán.
Sin embargo, Joshua advierte que no será tan sencillo. Explica su historia de origen, que había aparecido como relato de complemento en “Astonishing Tales” nº 8 (octubre 71): Joshua y su gemelo, Damian, un policía, fueron enlazados psíquicamente por un accidente. Sin embargo, después de ese evento, fue Damian quien obtuvo el doble de poder cuando su hermano corrupto estaba en peligro. La historia terminó con Damian arrestando a Joshua. Los hermanos Link reaparecieron en el serial de Ka-Zar que se publicaba en “Astonishing Tales”, concretamente entre los números 17 y 20, donde Damian Link era el enlace policial con SHIELD. Joshua estaba en la cárcel, pero mientras tanto había aprendido a controlar a Damian a distancia y convertirse en Géminis.
Esa historia sugería que Joshua había estado en la cárcel
todo el tiempo que fue
Géminis en el Zodiaco. Pero Tauro dice que Joshua fue
arrestado como Géminis después de unirse al grupo, lo cual no encaja con lo
anterior. Josh, encarcelado, hace que Damian se ponga el traje de Géminis bajo
su uniforme todas las mañanas por si acaso. Y, por supuesto, éste nunca se da
cuenta de que lo lleva puesto. ¡Ni siquiera cuando va al baño! (Aunque en los
cómics rara vez necesitan aliviar sus necesidades). Al final del número, tanto
Josh como Damian llevan trajes de Géminis, lo cual será relevante dentro de un
par de episodios. En fin, que el problema con el plan de Tauro es que, si Damian
muere, también lo hará Joshua.
Mientras tanto, Jarvis acompaña al sargento Damian Link a la
Mansión de los Vengadores. El policía ha ampliado sus funciones como enlace con
SHIELD para incluir al grupo de superhéroes. Su visita tiene el propósito de hablar
sobre el encarcelamiento del Capitán América por un cargo de asesinato. Este
número y el siguiente están entrelazados con la saga del Imperio Secreto en la
colección del “Capitán América”, t
ambién con guion de Steve Englehart. En los
nº 169-170 del Capi, Pantera Negra viajó a Wakanda con el Halcón para
conseguirle unas alas nuevas. Mientras tanto, el Capitán América fue
incriminado por asesinato y encarcelado. Durante el ataque del Zodiaco a Los
Vengadores que veremos aquí, en “Capitán América” nº 171 (marzo 74), un grupo
de matones disfrazados (la llamada Unidad de Saneamiento) irrumpe para sacarlo
de prisión por la fuerza. Fiel a sus principios, el Capi se niega a huir de ese
modo y termina defendiendo a los guardias de los propios asaltantes cuando la
situación se desborda.
Entretanto, el Halcón y Pantera Negra rescatan a Leila, la novia
del primero, en Nigeria, y ambos amantes regresan a Nueva York. Entre las
peleas con el Zodiaco, Iron Man se encuentra con el Halcón en el apartamento
del Capitán América y le cuenta lo que está sucediendo. En el próximo número
seguirán las conexiones entre ambas series. Por eso la portada de este
episodio, en la que aparece el Capitán América, es engañosa dado que éste no
participa en la aventura por el momento. Esto se debe a que a Jim Starlin, el
dibujante de la misma, s
e le dieron instrucciones para que incluyera lo que se
consideraban los principales personajes de esta serie con el fin de atraer al
potencial comprador.
Volviendo a este episodio de “Los Vengadores”, el hermano del policía visitante, Josh toma el control de su cuerpo, algo que no le pasa desapercibido a Mantis, pidiéndole al Espadachín que lo vigile durante su visita protocolaria a la Mansión. Y, efectivamente, lo sorprende espiando archivos secretos. Cuando trata de detenerlo, tropieza debido a la herida que sufrió en el nº 117. Eso sí, accidentalmente, raja con su espada el uniforme de policía y descubre debajo el traje de Géminis. El villano esquiva a Iron Man, la Bruja Escarlata y Visión, pero Thor lo deja fuera de combate. Damian Link retoma el control de su cuerpo y mente y, confuso, se pregunta qué está pasando. Mantis se lleva a su amante, Espadachín, para curarle la herida.
Mientras tanto, Tauro ha estado observando desde una azotea
cercana. El plan era que Joshua controlara a Damian hasta que pudiera entregar
su cuerpo al Zodiaco. Ahora, a la vista de la s
ituación, Tauro convoca al resto
del grupo y atraviesan la pared de la Mansión con un arma llamada Rayo Astral,
capaz de derribar incluso a Thor. Esta presentación del grupo al completo es
una página doble en la que el dibujo de Bob Brown entintado por Don Heck parece
tosco y desmañado. Y eso tiene una cierta disculpa en forma de directriz
editorial. Por entonces, Marvel implementó la norma de que los autores
seguirían cobrando por una cantidad fija de páginas por número, pero una de
ellas se expandía gráficamente para ocupar dos, dando la falsa impresión de que
el cómic era más extenso de lo habitual. Desde el punto de vista creativo, la
solución más lógica fue aprovechar el espacio convirtiéndola en una auténtica
página doble, tal como ocurre en este episodio.
Mantis regresa tras acomodar a Espadachín para encontrarse a
sus compañeros
derrotados. Consigue arrebatarle el Rayo Estelar a Tauro y
mantener al Zodiaco a raya, pero Josh recupera el control de su hermano y la
ataca por la espalda. Ahora que tienen a Géminis, los villanos se marchan y los
Vengadores recuperan la consciencia preguntándose por qué los dejaron con vida.
La respuesta está en el mensaje que les han dejado en una grabadora: el Zodiaco
demostrará su poder a medianoche, usando una versión gigante del Rayo Astral
para matar a todos los gémini en Manhattan. Luego exigirán dinero para no asesinar
a los ciudadanos nacidos bajo otro signo del zodíaco.
Al acercarse la medianoche, el Zodiaco levanta su enorme dispositivo letal en la azotea de una de las Torres Gemelas del World Trade Center. Además de Damian, también han liberado a Joshua de la cárcel y les han colocado dispositivos para anular los efectos del arma. Tras la habitual disputa entre villanos por el liderazgo, se preparan para activarla.
Pero l
os Vengadores, que habían supuesto que sus enemigos
necesitarían de un lugar elevado para que el arma surtiera efecto en una amplia
superficie, irrumpen en escena, e Iron Man y Thor inutilizan el invento. Esta
vez acaban rápidamente con sus enemigos, excepto con Aries y Tauro. Este
último, les apunta con el gran dispositivo, demasiado dañado para cubrir
Manhattan, pero todavía con el suficiente poder como para matar a cualquier gémini
que haya entre los héroes. Thor dice que no hay ninguno, pero el villano
dispara entonces a Mantis, quien queda aturdida colgando del borde de la torre.
Tauro explica que el poder empático de Mantis le permite sentir el dolor de cualquier miembro del Zodiaco. Ese disparo estaba programado para aturdir. A menos que los Vengadores los liberen, el siguiente matará a su compañera. El texto final de este número se pregunta cómo Tauro sabía de la empatía de Mantis. Tendremos que esperar al 123 para averiguarlo.
(Continúa en la siguiente entrada)

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