2 ene. 2017

1998- SNAKE – Enrique Sánchez Abulí y Jordi Bernet


Los films encuadrados dentro del subgénero de Spaghetti Westerns se caracterizan por su cinismo, violencia y visión poco reconfortante de la naturaleza humana. Aunque muchos de ellos distaban de tomarse en serio a sí mismos, el género florecía verdaderamente cuando sí lo hacían. Sin embargo, desde mediados de los sesenta hasta principios de los setenta llegaron a realizarse tantos de ellos que el público acabó saturado de las infinitas variaciones de los mismos relatos de venganza y asesinatos. Hacia 1969, el número de ellos que llegaban a la pantalla se redujo drásticamente pero en 1970 llegó “Le llamaban Trinidad”, protagonizado por Terence Hill y Budd Spencer, una revisión en clave humorística de lo que ya se habían convertido en tópicos del spaghetti western.



Naturalmente, habían existido comedias dentro del subgénero, pero se limitaban a utilizar al Oeste como telón de fondo para el humor y la comedia. “Trinidad” lo cambió todo, porque lo que hizo fue burlarse de los estereotipos de ese western italiano protagonizado por machos alfa de miradas penetrantes y aspecto astroso y polvoriento. Optó por los puñetazos en lugar de las balas; en vez de tensas esperas previas a los duelos a revolver, los héroes se atiborraban a judías y tequila antes de enzarzarse a puñetazos o desarmar a su oponente con imposibles exhibiciones de puntería. Esta aproximación desmitificadora cautivó al público aficionado a los westerns y dio la puntilla al subgénero construido por Leone y Corbucci.

En los comics, naturalmente, también han existido parodias del género, empezando por la tira “Texas Slim”, que Ferd Johnson creó para los periódicos estadounidenses en 1925. Una de las más famosas fue “Lucky Luke”, serie creada en 1946 por Morris como revisión de prácticamente todos los escenarios y elementos del western clásico pasada por el tamiz de un humor blanco y universal. Algo muy diferente es “Snake”, versión hispana de este tipo de parodias y que fue serializado originalmente en Francia por la editorial Albin Michel dentro de su revista “L´Écho des Savanes”.

Lo que nos proponen en esta ocasión el guionista Enrique Sánchez Abulí y el dibujante Jordi Bernet es un personaje en la línea de su famoso gangster “Torpedo”, un pistolero desalmado con un claro parecido físico a Clint Eastwood, actor que ejemplifica a la perfección el spaghetti western gracias a sus colaboraciones con el director italiano Sergio Leone. Se trata de seis historias de ocho páginas cada una ambientadas en un Salvaje Oeste más salvaje que nunca. Como no podía ser de otra forma teniendo en cuenta sus autores, “Snake” es humor negro para adultos en el que se acentúan hasta el histrión los aspectos más lúgubres del spaghetti western. Así, Snake es un tipo al que no se le puede encontrar virtud alguna: asesino a sangre fría, putero, jugador, bebedor, egoísta, fanfarrón, camorrista… Un personaje que no tiene inconveniente alguno en maltratar y violar mujeres o matar a sus amigos por la espalda no está, desde luego, pensado para despertar simpatías en el lector. Pero tampoco lo pretende. Su misión es resaltar los aspectos más sucios y deleznables del mito del Oeste y romper sus tópicos más conocidos (desde los duelos a revólver a los asaltos a diligencias pasando por los salones con whisky y prostitutas), retorciendo de esta manera la tradicional interpretación en clave épica legada por maestros como John Ford. Así lo indican, por ejemplo, los títulos de algunas de las historias, claras referencias a películas inmortales del género: “Stage Coach” (“La Diligencia”), “Duelo en K.O.Corral” o “Por un puñado de dólares”.

El humor siempre ha sido un endulzante con el que poder tragar historias, escenarios y mensajes
que, de otro modo, no aportarían más que incomodidad y amargura. Es algo que a estas alturas Abulí y Bernet ya tenían más que sabido y ensayado gracias a su mencionado personaje “Torpedo” y aquí vuelven a utilizar la misma combinación de diálogos cargados de mala leche, situaciones bizarras y erotismo que tan buen resultado les había dado en aquél.

No me parece, sin embargo, que en esta ocasión la pareja esté particularmente inspirada. Los intercambios verbales carecen del ingenio del mejor Torpedo y, como de costumbre, el erotismo –aunque llega a caer en la pornografía- está sobredimensionado. Bernet, por su parte, es un dibujante con un oficio descomunal al que probablemente no le cuesta demasiado sentarse y dibujar un tebeo de cualquier género que, como mínimo, sea correcto. A su labor en “Snake” no se le puede achacar realmente ningún defecto grave (a excepción de su incapacidad para distanciarse del mismo modelo de mujer): la narración, dentro de su estructura clásica, está perfectamente desarrollada; todas las viñetas contienen los elementos necesarios para ambientar la acción; la técnica de blanco y negro está perfectamente ejecutada y los personajes bien caracterizados. Pero, a la postre, “Snake” carece de la intensidad y dramatismo de sus mejores obras.

Quizá ello sea debido a que se trató más de un trabajo alimenticio que de algo en lo que ambos tuvieran un auténtico interés personal. Desde luego, no estamos ante una obra seminal, no aporta verdaderamente nada nuevo al género ni tampoco a sus respectivas carreras como creadores. Son historias bien construidas, bien dialogadas y bien dibujadas que, como mínimo, arrancarán una sonrisa al lector, pero que no pasan de ser un mero y fugaz entretenimiento. De hecho, el álbum no se vendió demasiado bien en Francia y los autores no se plantearon continuar con el personaje.

“Snake” es un comic intrascendente pero divertido, para aficionados al western que no teman reírse de sus iconos más venerados.


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