30 dic. 2015

2001- ALIAS - Brian Michael Bendis y Michael Gaydos


La gran aportación de Stan Lee y Jack Kirby al género de los superhéroes fue su humanización, hacerlos descender del pedestal virtuoso en el que residían hasta el momento en las editoriales de la competencia y crear personajes que, sin perder su nobleza, valentía y carácter heroico, padecían al mismo tiempo de un lado trágico, incluso oscuro. Las vidas privadas de los héroes, llenas de tribulaciones, desengaños y problemas, pasaron a tener tanta importancia o más que el enfrentamiento con el villano de turno. Fue un enfoque que sedujo a lectores y creadores y que al poco tiempo ya era copiado por todas las editoriales.

En esa línea, prácticamente todos los héroes de Marvel han pasado en un momento u otro por una crisis de identidad que les ha llevado a abandonar su traje y su máscara e intentar llevar una vida normal desentendiéndose de los problemas del prójimo. Naturalmente, los lectores sabían que esto no se iba a prolongar mucho tiempo. Más temprano que tarde, los hados conspirarían para recordarle al héroe aquello de "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad" y lo empujarían a continuar luchando contra los malos.



Durante cuatro décadas, tres generaciones de guionistas dieron mil y una vueltas a las vidas de los héroes, estirando sus dilemas todo lo que su talento o sus editores les permitían. Hubo héroes que se pasaron al lado oscuro, otros amnésicos, otros con éticas cuestionables... pero todos seguían allí, en la brecha, prestos a resolver los problemas a base de puñetazos o rayos.

Pero los tiempos cambian. Y con el nuevo siglo, un casi desconocido guionista destinado a convertirse en uno de los grandes arquitectos del Universo Marvel -aunque entonces él no lo sabía-, decidió preguntarse qué sería de un superhéroe si realmente decidiera abandonar ese mundo. ¿Cómo se integraría en el entorno de la gente "normal"? ¿Mantendría contactos con el mundo superhumano? ¿Sentiría nostalgia de los viejos tiempos? ¿Usaría con frecuencia sus poderes? En definitiva, ¿cómo es la vida de un superhéroe jubilado por propia voluntad? La respuesta -o una de ellas- la ofrece "Alias".

La llegada de Joe Quesada al puesto de editor jefe de Marvel trajo consigo un soplo de aire fresco. Parte de la nueva línea editorial pasaba por ofrecer versiones más adultas de ciertos héroes. En los ochenta ya se había intentado vender el slogan "para lectores adultos" con el sello Epic, pero lo cierto es que todo quedó en un magazine y un puñado de colecciones que, en general, sólo se diferenciaban de las series regulares en ofrecer un
nivel gráfico superior y una buena calidad de edición, pero cuyos contenidos eran mucho menos adultos que, por ejemplo, los de los comics de EC publicados treinta años antes.

Cierto, la censura que imponía el Comics Code Authority impedía forzar los temas so pena de que la editorial se encontrara con que nadie quería distribuir el comic en cuestión. Sin embargo, cuando Marvel abandonó aquel vetusto sistema nacido en los cincuenta del pasado siglo, siguió encontrándose con el mismo problema: para evitar protestas, polémicas o denuncias, era necesario "marcar" los comics en su portada con algún tipo de leyenda que estableciera una estratificación por edades según el contenido.

Así, Quesada, ideó el sello Max, una línea "para adultos" en la que se permitía manga ancha con
las palabras malsonantes o las escenas de sexo y violencia más explícitas de lo habitual. Pero no es eso en realidad lo que hace a un comic adulto, sino sus propuestas temáticas. Así, el sello Max no sólo ofreció visiones menos complacientes del género superheróico, sino que visitó otros campos como la serie negra, el terror e incluso el western. Las dos series que inauguraron la línea "Max" fueron el “Nick Furia” de Garth Ennis y "Alias", un nuevo personaje ideado por Brian Michael Bendis.

Bendis ya había demostrado en las editoriales Image y Caliber su aptitud para el comic menos convencional, como "Torso", "Goldfish", "Sam and Twitch" o "Jinx". Ello le valió la confianza de Marvel a la hora de encabezar la versión Ultimate de Spiderman en el año 2000. Un año después, en noviembre de 2001, arrancaba "Alias", una colección de cadencia mensual en la que ofreció su visión personal de la trastienda del Universo Marvel. Para ello utiliza a una joven heroína, ex-Vengadora , retirada y reciclada en detective privado con agencia propia: Jessica Jones.

La colección es en realidad una serie negra estructurada como una sucesión de arcos argumentales en cada uno de los cuales Jessica debe resolver un caso, por ejemplo: la desaparición de una joven que oculta una conspiración de altos vuelos; la huida de un supuesto Rick Jones, el asesinato de una adolescente en un pequeño pueblo o la búsqueda de una joven y desorientada Spiderwoman (la última se encuadra a mitad de camino entre el thriller psicológico y la aventura superheróica con toques surrealistas).

La colección no sólo trata de la resolución de esos casos, sino también de cómo éstos afectan al
desarrollo de la personalidad de la protagonista. En el pasado, Jessica se codeó con los grandes: con el alias de "Jewel" fue miembro efímero de los Vengadores, época de la cual conserva, además de algunas fotos, la amistad con Carol Danvers (Miss Marvel). Pero nunca se sintió a gusto ni con sus poderes -los cuales sólo utiliza ocasionalmente y a regañadientes en la resolución de sus casos- ni con el ridículo uniforme que llevaba. Pero tampoco la vida que ha elegido -solitaria y en contacto con la desgracia y la mezquindad ajenas.- la hace feliz. Su marginación la conduce a una mezcla de cinismo, amargura y comportamiento autodestructivo. Hay un motivo tras todo ello, y en el último arco argumental, "El Origen Secreto de Jessica Jones", la protagonista deberá enfrentarse a sus miedos más secretos, mostrándonos en el proceso el por qué de su renuncia al mundo superheróico.

Bendis tuvo el coraje de crear un personaje realmente humano, alejado de manidos y previsibles estereotipos. Modeló la personalidad de Jessica con tanta habilidad y profundidad como cariño, convirtiéndola en una auténtica mujer moderna, con sus neurosis, miedos e inseguridades, pero también valiente, con espíritu independiente e iconoclasta. Es su personalidad lo que cautiva al lector -y a sus compañeros masculinos-, no su cuerpo lleno de absurdas curvas envueltas en licra ajustada.

Bendis demuestra en “Alias” por qué no tardó en ser apreciado por los aficionados pese a lo poco convencional -dentro del género superheróico- de sus historias. En cada episodio desarrolla la trama principal al tiempo que aporta nuevos datos que nos ayudan a comprender algo mejor a la protagonista. Y ello a base principalmente de diálogos; diálogos largos (desarrollados con la técnica narrativa que se ha dado en llamar "decompressive storytelling) pero agudos y
verosímiles que -como hizo Stan Lee en los sesenta- adaptan su vocabulario y expresiones al mundo real, sin miedo al taco o la frase subida de tono, pero sin abusar de ello y manteniéndolos dentro de lo que los personajes y la historia exigen.

Bendis interviene activamente en el apartado visual (esas irritantes repeticiones de viñetas idénticas son inequívocamente suyas) colaborando con el dibujante Michael Gaydos en el diseño de páginas con una ordenación poco usual de las viñetas (llegando en un episodio a eliminar los bocadillos de diálogo) o integrando en una misma historia diferentes técnicas y estilos (los collages de David Mack, el dibujo ligero y colorista de Mark Bagley o las ilustraciones pintadas de Bill Sienkiewicz)

Gaydos tiene un estilo oscuro, expresionista y bastante poco atractivo a primera vista, pero ideal para el tono adulto de la colección, más basado en los personajes y la atmósfera que en la acción directa. Su estilo narrativo sí es muy dinámico, jugando con el tamaño y disposición de las viñetas de forma cinematográfica, disponiendo el texto de forma acorde a la composición general y a la línea narrativa. Mención aparte merecen las bellas portadas de David Mack.

He hablado de la trastienda del Universo Marvel y ese es uno de los grandes atractivos de la colección. Efectivamente, cuando los héroes han terminado de vapulear al villano, se duchan y trocan sus coloridos uniformes por la ropa de paisano, se convierten en personas "normales". Es entonces cuando Jessica se cruza con ellos, viendo y conviviendo con la parte menos conocida de esas figuras populares. Sus casos le llevarán a compartir cama y sexo salvaje con Luke Cage (Powerman), ser defendida legalmente por Matt Murdock (Daredevil), recibir la gratitud de Steve Rogers (Capitán América), los reproches de Allan Quatermain (agente de Shield) o los gritos de J.Jonah Jameson, citarse a ciegas con Scott Lang (el Hombre Hormiga), rechazar una oferta laboral de Lord Kevin Plunder (Ka-Zar) o compartir esfuerzos detectivescos con Jessica Drew (Spider-Woman).

El sello Max, pese a su libertad en cuanto a la dureza de fondo y forma de sus historias, venía con condiciones: con la excepción de breves cameos, había que dejar al margen a los personajes icónicos de la casa; y en caso de que aparecieran (como el Capitán América o Daredevil) no deberían recibir tratamiento grosero ni involucrarlos en argumentos que pudieran resultar polémicos. Ni siquiera pudo Bendis utilizar como protagonista a Spiderwoman
como era su intención inicial, sino inventar un nuevo personaje al que integró en el Universo Marvel por "retrocontinuidad".

Es también por eso que Jessica se codea con "segundones", personajes semiolvidados sin colección propia con los que resulta fácil jugar sin tener que estar pendiente de continuidades impuestas ni coherencias con series ajenas. Esas limitaciones fueron una de las razones aducidas por Bendis para cerrar la serie tras 28 episodios. Por otra parte, él mismo tuvo la honestidad creativa de admitir que ya había contado las historias de Jessica que tenía en mente, cerrando con ello un ciclo completo de su vida. Era momento de pasar a otra cosa.

Así, su cancelación no obedeció a un empeoramiento en las cifras de ventas, algo que suele aquejar a la mayoría de las series tras un arranque favorable y que era lo esperado en una colección con un perfil adulto y un aspecto estético a priori poco convencional. Todo lo contrario, Bendis supo ir ganando fieles y, más difícil aún, conservarlos.

Y comoquiera que las compañías atienden a los números y no a la calidad intrínseca de lo que publican, Marvel no tenía intención de enterrar a un personaje que funcionaba razonablemente bien. Joe Quesada propuso mantener "vivos" a los personajes trasladándolos a una nueva colección que se denominaría "The Pulse". Ésta dejó de estar sujeta a las restricciones del sello Max, integrando a Jessica de forma plena y activa en el Universo Marvel, primero como empleada del Daily Bugle especializada en temas superheróicos y luego devolviéndole su papel de justiciera al lado de los supergrupos de la casa. Bendis dio su beneplácito al cambio escribiendo los guiones, aunque, abandonado el tono de serie negra, los guiños cómplices al lector veterano y el tratamiento adulto de temas difíciles. Así, el interés del comic decayó considerablemente

Para entonces, el guionista se había convertido en un pilar de la renovación superheróica. Su "Ultimate Spiderman" obtuvo un éxito inesperado, "Powers" cosechó aclamación de crítica y aficionados; igual sucedió con sus guiones para “Daredevil” y “Los Vengadores”. De ahí, daría el salto al puesto de arquitecto oficial de macrosagas épicas, asegurándose un lugar destacado al lado de los más grandes de la historia de la editorial.

"Alias" marcó un nuevo rumbo para Marvel en el nuevo siglo. Su calidad fue reconocida con la
concesión del Premio Harvey en 2002 a la Mejor Nueva Serie, el Premio del Comic Buyer's Guide a la Colección Favorita de 2003 y dos nominaciones a los premios Eisner en 2004 en las categorías de Mejor Serie Regular y Mejor Historia Serializada.

Premios aparte, hoy sigue siendo una excelente coleccióne que no ha perdido calidad y cuya corta extensión, humanidad y consistencia estética (todos los episodios fueron escritos por Bendis y casi todos dibujados por Gaydos) permite que el lector medio la aborde sin dificultad.

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