22 nov. 2015

1978- EXTERMINADOR 17 – Jean Pierre Dionnet y Enki Bilal




En la segunda mitad de los años setenta, el dibujante yugoslavo afincado en Francia, Enki Bilal, inició una fructífera colaboración con el guionista Pierre Christin. Juntos, realizaron varios álbumes para la serie “Leyendas de Hoy”, historias que combinaban la política-ficción, el realismo mágico o la fantasía, siempre con un trasfondo humano y social.

Pero Bilal no se olvidó de su primer amor: la ciencia ficción. Así, en 1979, ilustra un guión de Jean-Pierre Dionnet que se ha convertido en un clásico del cómic europeo: “Exterminador 17”. Dionnet había iniciado su carrera profesional como guionista al mismo tiempo que Bilal, a comienzos de los setenta. En diciembre de 1974 se une a los dibujantes Phillip Druillet y Moebius y al director financiero Bernard Farkas para fundar una nueva revista que marcará un antes y un después en la historia del comic: “Métal Hurlant”. Dionnet permanece como jefe de redacción de la revista hasta 1985. Fue en las páginas de esa publicación donde apareció originalmente serializado en 1978 “Exterminador 17”.



En un futuro lejano, el Consorcio utiliza en sus guerras comerciales un ejército de androides imparables conocidos como Exterminadores. Entre ellos hay modelos más modernos y más vetustos, pero todos han sido creados por una sola persona, el anciano Maestro. Durante una de esas batallas, el Maestro ve en un monitor al primer androide que diseñó, el modelo 17, construido a partir de sus propias células y a partir del cual se desarrollaron las demás versiones avanzadas. En cuanto se firma la alianza comercial, los androides son desconectados y abandonados en el planeta como chatarra. El Maestro, decepcionado por el fin al que se han destinados sus robots, muere, pero no sin antes transferir su conciencia al cuerpo de su primer androide, el 17. Su intención, como un moderno Espartaco, es liberar a los androides.

Pero su jugada no ha pasado desapercibida a los gobernantes del Consorcio, que contratan a los místicos y fanatizados neo-maniqueos para que eliminen al Exterminador 17 antes de que los androides se enteren de que hay una alternativa a la muerte y se rebelen. Y, por si fuera poco, otros elementos, supuestos amigos, intentarán aprovecharse también de él.

Dionnet elabora una historia hábilmente comprimida –sin duda, escritores más perezosos y editores más codiciosos habrían conseguido extraer de ella varios álbumes- que, bajo la acción, peripecias y sugerentes imágenes trazadas por los pinceles de Bilal, esconde una reflexión pacifista en la que se dan cita multitud de temas propios no sólo de la CF, sino del pensamiento universal: la esclavitud y la lucha por la libertad, la guerra, la corrupción del poder, la figura del mesías y los derechos de los seres vivientes, aun los creados por los humanos para servirlos.

Por otra parte, la concepción futurista de Bilal es tan característica de su estilo como inquietante. Sus naves, edificios, incluso vestimentas, tienen un claro aire orgánico; y todo, desde las personas (calvas, de rostros gastados, con implantes cibernéticos y mirada agotada) hasta los vehículos, maquinarias y edificios (abollados, gastados por el uso y con chorretones de óxido) nos habla de una civilización decadente, crepuscular, cansada… Todavía son evidentes las influencias en sus diseños y trazo básico del gran Moebius, pero su personal estilo ya está presente, un estilo que no
hará sino avanzar y evolucionar de forma lineal, progresiva y coherente, en los años por venir y hasta la actualidad.

Dionnet volvería a retomar al personaje y universo de Exterminador 17 en el año 2003, en tres álbumes dibujados por Igor Baranko. Sin embargo y con seguridad, no alcanzarán la vida y las continuas reimpresiones de esta historia que comentamos. Para quienes quieran conseguirla, después de muchísimos años de hallarse agotada la edición que Nueva Frontera realizó en España, Norma Editorial dispone de una nueva, con tapa dura y buen papel. Por desgracia, se han retocado informáticamente los colores originales, algo que, en mi opinión, no tiene razón de ser habida cuenta de que Bilal es un colorista más que competente. En cualquier caso, un clásico del cómic de ciencia ficción.


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