26 may. 2015

ESO NO ES TODO - Quino


¿Quién no conoce a Mafalda, esa niña cabezona, inquisitiva y contestataria que hacía unas demoledoras observaciones sobre el mundo y nosotros, sus ocupantes? Prueba de la genialidad de su autor, Joaquín Salvador Lavado Tejón, más conocido universalmente por su nombre artístico de Quino, no es sólo el impacto que tuvo habida cuenta de la trayectoria relativamente breve de ese personaje (1964-1973), sino que desde entonces las tiras de Mafalda no han dejado de reimprimirse con enorme éxito una y otra vez, siendo igualmente disfrutadas por las nuevas generaciones, nacidas y educadas en un contexto muy distinto de aquél en el que la niña y sus amigos aparecieron originalmente.



Pero la carrera de Quino distó mucho de acabarse con Mafalda. Durante cuatro décadas ha ofrecido al mundo una impresionante cantidad de chistes gráficos y tiras cómicas en blanco y negro que ejemplifican lo que debería ser el perfecto humor inteligente: corrosivo y crítico con los peores defectos de nuestra naturaleza individual y colectiva, pero al mismo tiempo humanista y con un toque de ingenuidad y ternura; y con tanta diversidad de formatos (series de viñetas con o sin separación entre ellas, páginas-viñeta, pequeños dibujos individuales con o sin texto…) como de personajes (desde astronautas a maridos apocados, de millonarios a presidiarios, de ángeles a militares, de políticos a suicidas…).

El humor de Quino es más maduro e imaginativo que el de Mafalda, entre otras cosas porque no tiene que limitarse a un formato y personajes determinados y recurrentes, pero también porque el autor no tiene barreras a la hora de examinar cualquier tema imaginable. Como en Mafalda, sin embargo, Quino ataca de forma especial a la autoridad, algo quizá heredado de la convulsa situación política que le tocó vivir en su Argentina natal. Ridiculiza a políticos, militares y empresarios tanto como a las amas de casa mandonas o los matones de tres al cuarto, pero al mismo tiempo pone de manifiesto de una forma tan cómica como deprimente las múltiples formas en las que esas figuras se las arreglan para abusar de los más débiles, pobres o desfavorecidos.

Sus chistes no se basan en gags facilones sino que a menudo exigen una observación atenta de la escena, de la disposición de sus elementos, para captar la esencia de la broma. Y es entonces cuando el lector queda dividido entre la risa que suscita aquélla, la admiración por la aguda observación del entorno (humano, político, social, económico…) que subyace en esa pequeña instantánea, y la amargura propia de cualquier sarcasmo o ironía que dan plenamente en el blanco.

Además, es el suyo un humor atemporal que trasciende las generaciones, los países, las culturas
y las clases sociales. Los chistes que realizó en los años setenta, por ejemplo, son perfectamente entendibles hoy, porque los temas que aborda, los vicios y abusos que ataca, han acompañado al hombre desde que tiene memoria. El mismísimo Charles Schulz, creador de Charlie Brown y Snoopy, reconoció el inmenso talento de su colega de profesión: “La clase de ideas con las que trabaja son del tipo más difícil y me sorprende su variedad y profundidad. Además, dibuja y dibuja de forma divertida. Creo que es un gigante”.

Efectivamente, junto a su lucidez y capacidad inquisitiva, su dominio del dibujo es maravilloso: imaginativo en la puesta en escena, combinando la sencillez con lo minucioso, destacando el tema central sin descuidar los fondos –cuando éstos son necesarios- y con una expresividad facial y corporal que le permite
reflejar una infinidad de matices, situaciones y emociones.

Quino es el humorista perfecto. No le sobra nada. No le falta nada. Y mucho mejor que describir su inmenso arte y sabiduría es contemplarla, así es que os animo a echar un vistazo a alguno de los múltiples libros recopilatorios de sus chistes, aunque uno de los más completos es el grueso volumen titulado “Esto no es todo”, un magnífico recorrido por el trabajo que este genio ha desarrollado en los últimos cuarenta años. Imprescindible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario