1 ago 2026

LOS VENGADORES EN LOS AÑOS 70 (31)


(Viene de la entrada anterior)

 

Y por fin, en “Vengadores” nº 118 (diciembre 73), llegamos al clímax del pionero crossover de Marvel del verano de aquel año (recordemos que las fechas de portada siempre eran de un par de meses después para mantener la vigencia del comic en el punto de venta): la Guerra entre los Vengadores y los Defensores. Tras descubrir que comparten un enemigo común, los superhéroes de ambos equipos rivales se han unido para salvar el mundo.

 

Por eso, resulta apropiado que, por primera vez desde el inicio de la historia, la portada de este episodio nos muestre una imagen grupal de varios miembros de ambos equipos. Sin embargo, los responsables de la misma, Ron Wilson y John Romita, probablemente acertaron al no intentar incluir a los catorce héroes, además de los supervillanos Dormammu y Loki, en una sola imagen. En cambio, optaron por solo nueve, y es interesante observar quiénes fueron los elegidos. Como era de esperar, están presentes todos los protagonistas de sus respectivas series: Thor, Iron Man, Capitán América y Pantera Negra (titular de “Jungle Action”) por parte de los Vengadores, además de Namor, Hulk y el Doctor Extraño (titular de “Marvel Premiere”) por los Defensores. Pero aún quedan dos espacios libres en la composición, y ambos son ocupados por personajes femeninos: la Bruja Escarlata de los Vengadores y Valkiria de los Defensores, lo que al menos reduce un poco el predominio masculino de la portada. Silver Surfer, Visión, Ojo de Halcón, Espadachín y Mantis (la única heroína que no aparece en la ilustración), tendrían que esperar otra oportunidad.

 

Sin embargo, si lo que el lector buscaba es una gran ilustración grupal con todos los héroes de ambos equipos, sin excepción, no tenía más que ojear la primera página. El dibujante Bob Brown recibe una mención especial en los créditos, y no es difícil entender por qué, dados los desafíos a los que se enfrentó teniendo no sólo que respetar el aspecto de dieciséis combatientes más otras estrellas invitadas, sino plasmar sus respectivos movimientos característicos durante las 19 páginas de la historia. Si bien mantengo mi opinión general de que Brown nunca fue especialmente adecuado para la acción de superhéroes al estilo Marvel, diría que, en general, aquí está a la altura de las circunstancias. Ojalá pudiera decir lo mismo de sus entintadores, Mike Esposito y Frank Giacoia, quienes (a mi parecer) se limitan a darle un acabado profesional al arte de Brown, sin añadir un ápice de carisma.

 

Como vimos al final del número anterior, Dormammu usa el ya completo Ojo del Mal para empezar a fusionar su dimensión con la nuestra, mutando a los humanos en monstruos descontrolados. El Doctor Extraño y el Capitán América tienen un breve desencuentro en cuanto a la estrategia a seguir. El mago insiste en que deben cruzar al reino de Dormammu para enfrentarse con él y no agotar las energías tratando de detener –sin matarlos- a los ciudadanos transformados en montruos. El Capitán América se opone en abandonar a esos inocentes para que, probablemente, mueran abatidos por el ejército.

 

Este intercambio le brinda al escritor Steve Englehart una forma eficaz de demostrar que el hecho de que todos los héroes militen ahora en el mismo bando no significa que vayan a estar de acuerdo en todo, ni que su liderazgo sea una máquina perfectamente engrasada. El dilema al que se enfrentan nuestros superhéroes parece, de hecho, irresoluble; por eso, es una suerte que el equivalente a la caballería del Universo Marvel moderno aparezca justo en este preciso momento: un contingente de agentes de SHIELD liderados por un Nick Furia no del todo recuperado de las heridas sufridas en el nº 165 de “Capitán América” (septiembre 73, con guion de Steve Englehart), donde recibió una brutal paliza a manos de… el Capitán América, quien había sido manipulado mentalmente para creer que luchaba contra Garra Amarilla. Afortunadamente, el veterano soldado no se lo tomó a pecho.

 

Dejando esos refuerzos atrás, Vengadores y Defensores cruzan a la Dimensión Oscura para enfrentarse a Dormmamu y Loki. Sin embargo, los agentes de SHIELD empiezan a acusar también los efectos de la fusión dimensional. Furia tiene que disparar una ráfaga aturdidora a su amante, la Condesa Valentina Allegra de la Fontaine, que se está transformando en un monstruo. En ese punto, se da cuenta de que él, SHIELD y el resto del mundo sólo tienen una esperanza de salir con vida del aprieto: “¡Dios, esto es terrible!¡ Cualquiera puede volverse contra nosotros en cualquier momento! ¡No tendremos ni una oportunidad si fallan los supertipos! ¡Tienen que ganar! ¡Tienen que ganar!”

 

Entretanto, Dormammu, deja por fin claro que nunca tuvo la intención de curar la ceguera de Loki y atrapa a su aliado en una jaula mística revelándole que sabía desde el principio que le había traicionado avisando a los Vengadores. Y entonces, aparece el Vigilante. Dormammu desconfía más que justificadamente de este ser. Aunque, en principio, su misión cósmica se limita exclusivamente a observar y registrar, casi siempre termina interviniendo activamente en favor de los buenos. Pero, le asegura el Vigilante, no hay nada de qué preocuparse: en esta ocasión sólo va a observar: “He venido a mi manera para observar el espectáculo de dos dimensiones intercambiando sus esencias. Es todo lo que busco aquí”. Dormammu le cree y presume: “Observa pues, Vigilante. ¡Hoy verás un espectáculo que justificará toda tu existencia”.

 

A todo esto, los héroes están teniendo problemas para enfrentarse a los Sin Mente que deambulan por la Dimensión Oscura. Aparecieron por primera vez en “Strange Tales” nº 127 (diciembre 64) y en años posteriores, parecerá que cualquiera además de Dormammu puede controlarlos. Como curiosidad, decir que el efecto de sonido en la última viñeta de la página 9, “FOOM”, es el segundo guiño incluido en este número al entonces nuevo club oficial de fans de Marvel, FOOM, también conocido como Amigos de Marvel. (El primero acompañó la llegada de SHIELD unas páginas atrás).

 

El que todos los héroes lanzadores de rayos se alineen para disparar a los Sin Mente al unísono es un poco ridículo… pero también divertido, así que ¿para qué preocuparse? (Aunque es una pena que los dibujantes no hayan representado ningún tipo de energía emanando del arma del Espadachín, lo que sugiere que su espada no funcionó correctamente).

 

La página siguiente, aunque gráficamente resulta bastante sosa y pobrememente resuelta, sí es una de las memorables de la Guerra de los Vengadores/Defensores, porque muestra a casi todos los héroes activos en el Universo Marvel en ese momento luchando contra los monstruos en la Tierra. Además, de Drácula y Thanos –éste en Titán-, vemos a los Cuatro Fantásticos (con Medusa en lugar de la Chica Invisible porque esto sucede después del número 132 de su colección, donde la aristócrata inhumana ocupó el puesto de Sue tras la separación temporal del matrimonio Richards), Spiderman, los Inhumanos, Luke Cage, Ka-Zar, el Motorista Fantasma, el Hombre-Cosa, el Doctor Muerte y Adam Warlock. En una época como la actual, en la que tanto Marvel como DC lanzan habitualmente múltiples eventos crossover cada año, generalmente basados ​​en una miniserie principal acompañada de varios enlaces al resto de colecciones, la idea de que la mayoría de los superhéroes de una compañía (y algunos de sus supervillanos) luchen contra la misma amenaza, aunque en distintos frentes, puede parecer hasta tópica. Pero en 1973, era algo inaudito. Si te interesaba el Universo Marvel, esto sin duda era un acontecimiento trascendental.

 

Eso sí, no se explica por qué todos los humanos normales que vemos se han transformado en monstruos, pero no así los héroes. El Doctor Extraño lanza un hechizo para proteger a los Vengadores y los Defensores, pero a nadie más. La única excepción que vemos es la que ya he mencionado, Val de Fontaine de SHIELD, mientras que, por ejemplo, Nick Furia y Dum-Dum Dugan mantiene su naturaleza humana.

 

Cuando por fin los héroes llegan al lugar donde los aguarda Dormammu, éste derrota humillantemente a los Defensores con un solo rayo de sus manos. Podría haber varias razones por las que Steve Englehart decidió manejar la situación como lo hizo, ninguna de las cuales implica necesariamente menospreciar a los Defensores. Una es que los Vengadores eran el equipo titular de esta colección y, por lo tanto, merecían cierto respeto y protagonismo; otra podría ser que el capítulo final "oficial" del crossover, que aparecería ese mismo mes en “Los Defensores” nº 11, apenas incluye a los Vengadores, así que darles a éstos una mayor oportunidad de brillar ahora podría ser un intento de compensar el mayor protagonismo que los Defensores tuvieron en el evento en general.

 

En cualquier caso, los Vengadores tampoco lo tienen fácil y todos quedan atrapados en arenas movedizas creadas por Dormammu a excepción de Iron Man, la Bruja Escarlata y Thor. Los dos Vengadores masculinos, víctimas de otro hechizo del villano, se transforman en sus alter egos, dejando a Wanda sola para ganar la batalla (al final, Extraño utiliza su magia para que todos olviden las identidades secretas que aquí se han revelado… aunque presumiblemente Stark y Blake sí conservan sus recuerdos dado que descubrieron mutuamente sus identidades en el nº 113). Visión queda inexplicablemente paralizado al caer en las arenas movedizas dado que sus poderes de cambio de densidad podrían haberle liberado con facilidad.

 

Loki usa una habilidad a la que no había recurrido desde “Journey into Mystery” (septiembre 64) para convertirse en insecto, escapar de su jaula y atacar a Dormammu por la espalda, una distracción que libera a Wanda del ataque de éste y aprovecha para lanzar su propio hechizo, resolviendo la batalla. Cuando reseñé el nº 116 en una entrada anterior, me quejé de cómo Steve Englehart relegó por completo a la Bruja Escarlata en su batalla contra Silver Surfer, en ese número, dejando a Visión que soportara el peso de toda la acción. Al menos, aquí el guionista compensa parcialmente esa injusticia.

 

A raíz del hechizo de Wanda, Dormammu es absorbido al interior del Ojo del Mal y, supuestamente, destruido. Esa descarga de poder, además, le devuelve la vista a Loki, pero también le priva de la razón. El Vigilante les dice a los héroes que, en el futuro, Dormammu acabará regenerándose y, de hecho, reaparecerá en “Doctor Extraño” nº 6 (febrero 75), lo que, a su vez, dará paso a un crossover con los Vengadores (en “Giant Size Avengers” nº 4) cuando intente vengarse de Wanda. También da una explicación de por qué el hechizo de Wanda provocó que el Ojo del Mal absorbiera la esencia de Dormammu, si bien resulta farragosa y poco convincente. Aunque, pensándolo bien, no más que la mayoría de las resoluciones de tramas que dependen de la siempre ambigua capacidad de la Bruja Escarlata para "alterar las probabilidades".

 

Sobre lo que no se aporta aclaración alguna es el inexplicable mal funcionamiento de Visión. Aunque el Doctor Extraño no le da importancia –al fin y al cabo, no es miembro de su equipo-, el androide y sus compañeros Vengadores sí tienen motivos para preocuparse no solo por lo que ocurrió, sino también por si volverá a suceder… aunque, naturalmente, la explicación de este misterio tendrá que esperar a números posteriores.

 

El Vigilante felicita a los héroes y los envía a casa con el Ojo del Mal –recordemos que el propósito de obtenerlo era devolver a su forma carnal al petrificado Caballero Negro-. A efectos prácticos, esto supone la conclusión de la Guerra de los Vengadores/Defensores, y, en mi opinión, Englehart y sus colaboradores lograron un final perfecto en todos los aspectos importantes. Medio siglo después de su creación, este evento de varios números sigue siendo una saga de superhéroes sumamente satisfactoria.

 

Sin embargo, “oficialmente”, aún queda un capítulo completo de la saga para darla por cerrada, y aunque me inclino a verlo más como un epílogo, ¿quién soy yo para contradecir no sólo a los que estaban en Marvel en 1973, sino también a quienes han estado a cargo de su programa de reediciones desde entonces? Así que en la siguiente entrada daremos remate final a este crossover con el nº 11 de “Los Defensores”.

  

(Continúa en la siguiente entrada) 

 


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