
La primera
página del comic, con siete viñetas, resume a la perfección el estado del mundo
en un futuro próximo: “La manera en que
F.G.Wilson sometió al mundo fue de lo más retorcida. No llegó al poder tras un
golpe de Estado. Tampoco fue elegido. A decir verdad, Wilson ni siquiera es
político. Es empresario. Fuimos nosotros los que voluntariamente abrazamos el
confort tecnológico que nos brindaba: prótesis biomecánicas, órganos
sintéticos…Wilson tiene ya 115 años y ni una sola arruga. ¿Quién podría negarse
a la inmortalidad así? Cuando Technolab lanzó el implante cerebral, un chip
orgánico que optimiza las aptitudes físicas y mentales, todo el mundo quiso
uno. Ahora se les coloca a los bebés de todo el mundo nada más nacer. ¿Y qué
podría haber más natural que el hecho de que dicho implante conllevara una
“cláusula neuronal” que impedía al portador “perjudicar a F.G.Wilson? Y así, se
volvió imposible oponerse a sus decisiones. Y así, creamos al tirano que nos
merecíamos: inmortal y omnipotente. A pesar de ello, voy a tratar de alterar el
curso de la historia”.