Como ya he reiterado en otras entradas, considero al equipo compuesto por el guionista Ed Brubaker y el dibujante Sean Phillips (al que puede añadirse el hijo de este último, Jacob, responsable del color) como uno de los mejores del comic norteamericano contemporáneo. Leer sus historias es una experiencia tan inmersiva como perturbadora, ya sea que cuenten un drama criminal intenso y desgarrador, realicen un profundo estudio de personajes atormentados, se adentren en el terror que acecha en el mundo de la noche o expliquen el cómo y el por qué de su arte.






