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El comienzo del nº 85 (febrero 71) enlaza con el final del número anterior: los Vengadores regresan a la Tierra desde la dimensión de Arkón gracias a los poderes del martillo de Thor. El Caballero Negro aparece en Stonehenge; Thor y Pantera Negra se materializan junto a la Mansión de los Vengadores en Nueva York; pero los otros cuatro miembros del equipo (Goliath, Visión, Mercurio y Bruja Escarlata) han desaparecido.
Thor y Pantera tienen que retrasar sus pesquisas para
atender a un evento de caridad ya programado y al que asisten también el
Capitán América y Spiderman. Thor e Iron Man reaparecerán en el siguiente
número, uniéndoseles también, en el 88, el Capitán. Claramente, Roy Thomas ya
no tenía en cuenta las restricciones impuestas años atrás por Stan Lee respecto
a la utilización de estos personajes y, de hecho, muy poco después, los
reintegraría ya plenamente en el equipo durante la Guerra Kree-Skrull.
Entretanto, los cuatro Vengadores perdidos (sin que se de
explicación alguna ni aquí ni en el siguiente capítulo) aparecen, aunque
intangibles, en una Tierra literalmente achicharrada por el sol. Gracias a un
periódico, se enteran de que esa fecha queda tan solo unos días en el futuro
respecto al presente del que proceden. Wanda lanza entonces un hechizo que les
transporta, ahora ya corpóreos, a su propio mundo y época tal y como les revela
otro diario. O eso creen ellos, porque no se dan cuenta de algunas pistas que
les mostrarían que no están donde piensan sino en un mundo alternativo. Y así,
cuando llegan a la Mansión, se encuentran con un edificio algo diferente y un
hombre disfrazado que responde al nombre de Halcón Nocturno. Los Vengadores lo
identifican erróneamente como el miembro del Escuadrón Siniestro al que habían
combatido en el pasado y tratan de neutralizarlo. Entonces llegan el resto del
grupo: Águila Americana, Ojo de Halcón, Pulgarcito y Lady Alondra.
Visión sospecha lo que ha sucedido, confirmándose su teoría cuando una pantalla transmite imágenes de los otros tres miembros del supuesto “Escuadrón Siniestro”, el Doctor Espectro, Hyperion y el Zumbador, supervisando el lanzamiento de un cohete de investigación. Ellos se llaman a sí mismos Escuadrón Supremo y la ciudad desde la que operan es Cosmópolis y no Nueva York. Los Vengadores caen ahora en la cuenta de que se hallan en un mundo alternativo al suyo que va a ser destruido a consecuencia de algún tipo de fallo del cohete que está a punto de ser lanzado hacia el Sol.
Los Vengadores reconocen que el Escuadrón Supremo son los
héroes de este mundo, pero, siendo ellos mismos unos recién llegados y
desconocidos, no consiguen convencerles de que aborten el lanzamiento y estalla
una batalla. Por cierto, que aquí volvemos a ver una de las peores aplicaciones
posibles del poder de supervelocidad de Mercurio, esa en la que se convierte en
una suerte de ridícula bola de billar humana. A decir verdad, no hay
responsabilizar a John Buscema de ello sino a Roy Thomas, que le pidió a su
colaborador que dibujara al mutante siguiendo los movimientos de un poco
conocido personaje de la Edad de Oro llamado también Quicksilver y que publicó
Quality Comics.
Hablando del dibujo, aquí Buscema, sin el apoyo de Tom
Palmer, ofrece un trabajo apresurado y poco inspirado, lejos de los mejores
números firmados por él para esta colección. De hecho, este será su último número
en esta segunda etapa etapa suya en “Los Vengadores”, cediéndole el testigo a
su hermano Sal. Probablemente ello se debió a una sobrecarga de trabajo. Cuando
Jack Kirby se marchó de Marvel en 1970, John Buscema pasó a encargarse de “Los
Cuatro Fantásticos” y “Thor”, además de firmar el serial de la Viuda Negra
aparecido en “Amazing Adventures”, la colección de “Silver Surfer” y
aportaciones para la revista “Relatos Salvajes”. Más que suficiente para
mantenerse ocupado y parece claro que todo ello fue en detrimento de “Los
Vengadores”.
Los Vengadores salen vencedores de la batalla y, en compañía de Halcón Nocturno, se dirigen en jet a Atomic City para convencer a los restantes y más poderosos miembros del Escuadrón del peligro que afrontan.
Si la creación del Escuadrón Siniestro en los nº 69-71 había sido producto de una suerte de broma privada entre Roy Thomas y Denny O´Neil, la presentación del Escuadrón Supremo en esta historia (coescrita por Len Wein aun cuando no aparezca acreditado) remacha su fascinación por lo que podría ser un enfrentamiento entre los Vengadores y la Liga de la Justicia de DC, de cuyos miembros están tomados los miembros del Escuadrón.
Águila Americana (no confundir con el nativo del mismo nombre
que será presentado en 1981 en el Anual 6 de “Marvel Two-In-One”), con poderes
de vuelo y superfuerza, es una mezcla de Hawkman (con su nulo sentido del humor
y enterna expresión ceñuda) y un Capitán América ultraconservador y paranoide
que ve “rojos” a la vuelta de cada esquina. Zumbador (no confundir con el héroe
del mismo nombre que Marvel-Timely creó en los años 40) es, obviamente un
trasunto de Flash, como Ojo de Halcón (que más tarde, para evitar confusiones
con el arquero ya existente en Marvel, cambiaría su nombre por el de Arquero
Dorado) lo es de Green Arrow y Lady Alondra de Canario Negro. Hyperion y el
Doctor Espectro corresponderían a Superman y Green Lantern; y, obviamente,
Halcón Nocturno sería el equivalente de Batman (no tardaría mucho, por cierto,
en saltar a la Tierra 616 y liderar los Defensores). Por último, está el genio
tecnológico del grupo, Tom Thumb, un hombre barbudo con enanismo, que es el
análogo del Atom original de la Sociedad de la Justicia, aunque Thomas, en
lugar de darle poderes de reducción de tamaño, decidió simplemente hacerlo
bajito –aunque también es un científico, como Ray Palmer, el Atom de la Liga de
la Justicia-.
Como curiosidad, esta es la segunda Tierra alternativa que
visitan los Vengadores y, creo, la segunda también en aparecer en el Universo
Marvel. La primera se había presentado en el Anual nº 2, pero en aquella
ocasión sólo Clint Barton (como Ojo de Halcón) la había llegado a visitar. La
actual será designada Tierra-S (por el Escuadrón Supremo) o Tierra 712 (por la
fecha de portada de este episodio, febrero del 71).
Esta aventura transdimensional finaliza en el número siguiente, el 86 (marzo 71). Mientras Halcón Nocturno aterriza el jet en Atomic City, los Vengadores se lanzan a detener el lanzamiento, pero, por supuesto, los tres miembros del Escuadrón allí apostados no les creen. Zumbador presiona el botón de lanzamiento pero la Bruja Escarlata consigue mantener el cohete en tierra con uno de sus hechizos. Halcón Nocturno interviene y apacigua los ánimos.
Resulta que la sonda es la creación de Niño Cerebro, un
infante de inteligencia superprodigiosa y una mutación bastante grotesca en su
cráneo, que desarrolló este y otros dispositivos para los EE. UU. a cambio de conseguir
su propia isla. Allí construyó su Torre Oscura, donde se escondió de un mundo
que repudiaba su apariencia.
Mientras tanto, en la Tierra 616 (recordemos, la oficial del Universo Marvel), Pantera Negra y Thor solicitan la ayuda de Iron Man para escanear otras dimensiones (con la tecnología de Tony Stark y el poder del martillo de Thor) en busca de sus camaradas desaparecidos.
Cuando los Vengadores y el Escuadrón llegan a su isla, Niño
Cerebro admite de inmediato que su intención era la de destruir la Tierra
(incluido él mismo) para vengarse de toda la amargura que había sufrido. Luego
intenta matarlos y empieza la consabida pelea, dividiéndose los héroes para
atacar desde cuatro direcciones simultáneamente. Al final, es Goliath quien
consigue dejar fuera de combate al villano, improvisando un arco y recuperando
para la ocasión su habilidad como arquero. Cuando Niño Cerebro queda
inconsciente, la Torre Oscura y todas sus defensas se esfuman. El Doctor
Espectro utiliza su Prisma Energético para convertirlo en un niño normal
(presumiblemente sin su avanzado intelecto), y borra de su mente todo recuerdo
de sus fechorías junto a –suponemos- las reacciones que había suscitado su
monstruosa forma mutada entre la gente. En ese punto, los Vengadores de la
Mansión logran traer de vuelta a los cuatro desaparecidos.
Podemos suponer que Niño Cerebro vivió una existencia normal. Al menos no volvió a aparecer en el Universo Marvel. Hay otro personaje con casi el mismo nombre que militó junto a los mutantes de la Tierra Salvaje presentados en “X-Men” 62 (noviembre 69, también guionizado por Roy Thomas y dibujado por Neal Adams y Tom Palmer). En cuanto al Escuadrón Supremo, tres de sus cuatro principales miembros volverán a interactuar con los Vengadores en el nº 141 (noviembre 75, con Steve Englehart y George Perez), aunque en el caso de Halcón Nocturno, habría que esperar a “Defensores” nº 109 (julio 82), donde se haría pasar por el Halcón Nocturno de esa Tierra (por razones demasiado complicadas para explicarlas aquí).
Por desgracia, Sal Buscema no está aquí a la altura de su
hermano y gráficamente, el dibujo es ramplón, con fondos y figuras poco
elaborados y algunas páginas con tantas y tan pequeñas viñetas que se pierde
por completo el sentido épico. Su trayectoria con los Vengadores se prolongará
hasta el número 93, cuando Neal Adams tome el relevo para la Guerra
Kree-Skrull.
Tras los acontecimientos narrados en el episodio anterior, en el nº 87, Goliath, Mercurio, la Bruja Escarlata, Visión, Thor, Iron Man y la Pantera Negra se relajan en la Mansión. Este último parece especialmente meditabundo y sus compañeros le instan a que les cuente más cosas de su hogar.
El padre de T'Challa fue el jefe T'Chaka de los Wakandas. En
su nación se encuentra una montaña de vibranium, un metal que absorbe las vibraciones
y tras el cual llegó Klaw para alimentar su transformador de sonido. Cuando
éste asesinó a Tchaka, el hechicero y consejero N´Baza asumió el manto de
regente y se hizo cargo de la educación de T´Challa, aún un niño, junto a la de
su propio hijo, B´Tumba. Ambos amigos fueron enviados a las mejores instituciones
educativas de Europa y América, donde T´Challa sobresalió tanto académica como
deportivamente.
Cuando, ya adulto, T'Challa regresó a Wakanda para asumir la jefatura de la nación, albergaba dudas respecto a si N'Baza renunciaría fácilmente al poder. Éste aseguró que T´Chaka había dejado estipuladas una serie de pruebas que su hijo debía superar antes de ser coronado. La primera consistió en vencer con las manos desnudas a una docena de guerreros; la segunda, pasar la noche en el templo del Dios Pantera, donde le esperaba el atuendo negro por el que luego sería conocido; y la tercera, escalar la Gran Meseta, encontrar una hierba prohibida que sólo crece allí y comerla para obtener los poderes de Pantera Negra. T´Challa así lo hizo, pero en el lugar encontró unos agentes de IMA (Ideas Mecánicas Avanzadas, una organización criminal de científicos y supervillanos derivada de HYDRA) extrayendo vibranium con el que tenían intención de construir una estación espacial a prueba de cualquier ataque.
Tras ser capturado, T´Challa descubre para su consternación
que el líder del escuadrón es nada menos que B´Tumba, que se unió a IMA cansado
de vivir siempre a la sombra de su hermano adoptivo. Pero cuando llegó el
momento de ejecutarlo, no pudo hacerlo. Lo liberó y ayudó a derrotar a sus
asociados, pagando con su vida ese último arrebato de nobleza.
Terminando su relato, T´Challa le cuenta a sus compañeros que desde que se unió a los Vengadores, N´Baza había actuado de nuevo como regente… hasta esa misma noche, cuando le ha sido comunicado su fallecimiento. Ahora, Pantera Negra se encuentra inseguro respecto al camino a seguir: Vengador, profesor en un colegio de Nueva York o líder de los Wakandas.
El propósito de Roy Thomas con este número fue claramente el
de aportar algo más de contexto al personaje más allá del origen narrado por
Stan Lee y Jack Kirby en “Cuatro Fantásticos” nº 53 (agosto 66). Existen, no
obstante, algunas divergencias entre ambos números. Por ejemplo –pese a que se
inserta una viñeta de Kirby tomada en aquel episodio de “Cuatro Fantásticos”, concretamente,
la presentación de Klaw-, no se hace mención aquí de que fue el T´Challa niño
quien hizo huir al villano disparándole con una de sus propias armas sónicas y
volándole la mano. El número de los 4F también mencionaba la educación en el
extranjero y los poderes derivados de la ingestión de ciertas hierbas, pero
este episodio de “Los Vengadores” es donde se les da un nombre y localización
específicos y se indica que tal sustancia es la responsable de su fuerza, velocidad
y sentidos aumentados.
La Wakanda que se ve aquí, con excepción de la gran estatua
con ordenadores en su interior (que T´Challa admite como “extraña al entorno
selvático”) es un pueblo primitivo y no hay ni rastro de esa “jungla mecánica”
y avanzada tecnología que los Cuatro Fantásticos encontraron tras llegar allí
por primera vez en el número 52 (julio 66) de su propia colección.
Supuestamente, sería T´Challa quien introduciría ese paisaje tecnológico,
aunque Thomas no explica si esto respondió a un plan previamente meditado por
él o bien una necesidad creada tras su encuentro con los agentes de IMA. Al
comienzo del episodio, Goliath se refiere a Wakanda como “esa versión selvática de Disneylandia donde naciste”, lo que puede
tomarse como un reconocimiento a que no se trata de una nación del tercer
mundo.
Sin embargo y de forma clara, Thomas deseaba plantar la idea de que Wakanda no había sido un lugar especial antes de que T´Challa ascendiera al trono. Mucho después, en “Cuatro Fantásticos Unlimited” nº 1 (marzo 93), decidió que el abuelo de T´Challa había sido el primer Pantera Negra, lo que contradice la serie sobre el personaje que realizó Jack Kirby en los 70, en la que se mencionaba un largo linaje de Panteras. Por su parte, Don McGregor, en el serial sobre el personaje que escribió para “Jungle Action” a partir de 1973, sugería que los Wakandas sólo habían descubierto las maravillosas propiedades del vibranium cuando T´Challa era un niño –lo cual contradecía la información ya expuesta por Lee y Kirby en tanto que la montaña de ese metal había sido sagrada durante generaciones.
Por último, todo el episodio con N´Baza, B´Tumba e IMA es
una novedad introducida por Thomas, aunque ya no volvería a mencionarse en el
Universo Marvel y, de hecho, en una colección posterior de Pantera Negra se nos
dirá que había sido el tío de T´Challa, S´Yan, quien ejerció de regente.
En cuanto al dibujo, en esta historia Sal Buscema pasa a las labores de entintador, asumiendo Frank Giacoia el dibujo. Sin ser un fuera de serie, sí ofrece algunas composiciones de página interesantes y un dominio de la figura mayor que el de Buscema.
(Continúa en la siguiente entrada)
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