El dibujante Alex Ross se convirtió en una estrella del comic de superhéroes gracias a su espectacular trabajo fotorrealista en obras de gran repercusión e influencia, como “Marvels” o “Kingdon Come”. Amante de las versiones clásicas de los superhéroes, Ross se asoció con el guionista Paul Dini (también muy reputado gracias a su relación con la serie animada de Batman para televisión) a la hora de realizar una serie de novelas gráficas de cadencia anual y gran formato en la que se exploraban los personajes clave de la compañía (Superman, Batman, Capitán Marvel, Wonder Woman) en historias más profundas y adultas que las habituales peleas con los supervillanos de turno. Esa colaboración culminó con la entrega de mayor extensión y más coral de todas: “JLA: Libertad y Justicia”.
En esta ocasión, la alineación del grupo se corresponde con el clásico de la Edad de Plata:

La historia nos cuenta cómo los militares del Pentágono llaman a la Liga asustados por un estallido vírico que ha aparecido en África y que parece haber eliminado de un plumazo a poblaciones enteras. El pánico, la paranoia y la desconfianza hacia la intervención de los superhéroes en esa crisis, desata el caos por todo el planeta ante el riesgo de rápido contagio global.
“Libertad y Justicia” arranca a partir de una idea interesante. Aparcando la típica trama de héroes-contra-villano, Dini y Ross (este último colabora también en el guión) crean una aventura que mezcla “La Amenaza de Andrómeda” con “Virus” y cuya amenaza requiere algo más que el habitual gancho de izquierda. Pero aunque esa premisa inicial pueda decirse que es original en el contexto de la larga trayectoria de la Liga de la Justicia, el comic en su conjunto no acaba de

Otro aspecto donde el comic se tambalea es en su ambición por ser relevante en lugar de limitarse a narrar un thriller lleno de suspense y heroísmo. Este enfoque puede encuadrarse dentro del movimiento de reacción a la fase oscura y violenta por la que habían atravesado los comics de superhéroes en los noventa, y que vino seguida por una tendencia a enfatizar la grandeza épica de los personajes, sacrificando a veces por el camino su humanidad. Así, nos encontramos con que los protagonistas no se asustan

No quiero decir con esto que los miembros de la Liga debieran atacarse o pincharse los unos a los otros, pero sí que hubiera sido mejor mostrarlos con reacciones más humanas frente a una amenaza de tales dimensiones. El principal narrador es J´onn J´onzz, pero es fácil olvidarlo porque Dini utiliza un estilo tan impersonal que bien podría haber sido un tercero omnisciente. Hay algunos pasajes con humor (como aquel que se ríe de la implausibilidad de las hazañas superheroicas; o algunas bromas con Batman), pero en general la evocación de los arquetipos limpios y blandos de la Edad de Plata es demasiado fiel para los tiempos modernos y el peligro al que se enfrentan.
Porque “Justicia y Libertad” presenta a los héroes en sus gloriosos “viejos tiempos”, como si las “Crisis en Tierras Infinitas” (y las que la siguieron) nunca hubieran tenido lugar. Aquaman acuna cariñosamente a su hijo con Mera a su lado; Flecha Verde nunca renunció a sus flechas trucadas ni engañó a Canario Negro.

La historia comienza de una forma algo seca, enfatizando las ilustraciones de Ross y la narración de J´onn; luego mejora en su segmento central, poniendo el foco en los personajes mientras intentan comprender lo que ocurre, encontrar una cura al virus y detener su expansión; pero al final vuelve a perder fuelle porque el acento cambia de la amenaza de pandemia mortal al tema “relevante” que Dini y Ross quieren explorar: por todo el mundo, la gente entra en pánico y sin entender demasiado al virus y temiendo el fin del mundo, su paranoia les lleva a atacar a los mismos superhéroes que están tratando de salvarlos.
A primera vista suena como un tema interesante, pero, en primer lugar, no hay en él nada



El mensaje subyacente parece ser que el público no debería cuestionar a la Liga ni sus actos…jamás. Los superhéroes harán lo que sea necesario y dosificarán la información que estimen debe ser conocida por el pueblo. Estirando tal vez esa cuerda hasta el extremo, “Justicia y Libertad” podría interpretarse como una parábola de la entonces en curso invasión americana de Irak. La

¿Era esa la intención de Dini y Ross? Es posible que no. Al fin y al cabo Ross fue el responsable de un comic tan poco complaciente con la derecha política americana como “Tío Sam”, así que no parece el candidato más idóneo para apoyar una guerra americana en el extranjero. Con todo, repito que el simbolismo parece muy claro y aunque no sea intencionado, la filosofía subyacente es indiscutible: no cuestionar las figuras de autoridad.
Los álbumes anteriores de esta serie firmada por Dini y Ross, más que a un comic se asemejaban a libros de ilustraciones porque no incluían bocadillos de pensamiento o diálogos sino textos al pie de corte introspectivo que, cierto es, permitían brillar en todo su esplendor al fenomenal dibujo. En “Justicia y Libertad”, en

Las ilustraciones pintadas de Ross son, naturalmente, impresionantes, aunque –y que no suene esto como una crítica- resultan ya menos impactantes que cuando vimos su trabajo por primera vez en “Marvels” o “Kingdom Come”. Quizá hubiera un elemento de novedad en su estilo que fue diluyéndose conforme pasaron los años y los lectores se acostumbraron a él. Por otra parte, el gran formato y las amplias viñetas hacen que la sensación de realismo fotográfico quede algo neutralizada porque sus pinturas parecen más…pinturas. Además, esos extras que Ross solía colocar de fondo o en escenas de multitudes (famosos, cameos de personajes de comic populares) están aquí ausentes, restando un punto de diversión. También hubieran sido bienvenidas más viñetas dedicadas a personajes como Hawkman, el Hombre Elástico o Flecha Verde, por ejemplo. Superman, Batman o Wonder Woman ya habían recibido un amplio tratamiento gráfico por parte de Ross, a diferencia de los héroes más de segunda fila. Asimismo y dado que

Repito que, con todo lo dicho y siendo menos dramático y espectacular que “Kingdom Come”, “Justicia y Libertad” es un comic visualmente precioso. Como ya es costumbre en él, Ross saca a los superhéroes de su mundo de dos dimensiones y crea con ellos lo que parecen fotogramas de una película de acción real. Su estilo gráfico es su principal herramienta, pero no la única. La atención que pone en los detalles le ayuda a construir un mundo lleno de texturas. Por ejemplo, cuando se presenta a Flash frustrando un atraco a un banco de su ciudad, los policías no son meros profesionales genéricos sino que llevan placas y emblemas que los identifican como pertenecientes a Central City, incluyendo incluso el año en que se fundó el cuerpo.
Esos pequeños detalles están también presentes a la hora de definir las peculiaridades de cada personaje. Batman es ambidextro, algo esperable de una persona obsesiva con su propio


Ahora bien, que su espectacular arte y sus pretensiones de comic profundo y adulto no engañen a nadie. Es un caramelo bonito y dulce, pero no imprescindible. “Justicia y Libertad” es, a la postre, un álbum recomendable sólo para los fans de la Liga de la Justicia y de Alex Ross, por supuesto, aunque también para quienes no hayan leído nunca un comic de este autor porque aquí encontrarán ocasión de sorprenderse con la forma que tiene de representar a los personajes.
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