5 jun 2026

LOS VENGADORES EN LOS AÑOS 70 (28)


(Viene de la entrada anterior)

  

Hemos llegado a la segunda entrega del épico crossover conocido como "La Guerra de los Vengadores/Defensores", que se desarrolla en el nº 9 de “Los Defensores” (octubre 73), dibujado por el siempre eficaz Sal Buscema con tintas de Frank McLaughlin.

 

Después de que Silver Surfer le cuente al Doctor Extraño su encuentro con Visión (como la Bruja Escarlata, que también estaba presente, quedó inconsciente al comienzo de las hostilidades, Surfer ni siquiera llegó a verla) el mago consulta su Orbe de Agamotto, dirigiendo sus poderes de adivinación hacia la Mansión de los Vengadores. La sonda mística les ofrece visiones que indican la presencia actual o reciente allí tanto de Loki, el dios nórdico del mal, como del Espadachín, "un criminal de renombre internacional”. Y eso es todo, lo cual parece un poco arbitrario por parte de Agamotto, pero bueno… El caso es que la conclusión a la que llega Extraño es que los Vengadores se encuentran bajo la influencia de Loki, ignorante él mismo de que los Defensores están siendo igualmente manipulados por Dormmamu. Mientras Extraño vuela para alertar a sus camaradas de que estén en guardia ante la posible aparición de los Vengadores, Visión hace la misma advertencia a sus amigos.

 

Valkiria deja al ex Vengador Ojo de Halcón, en Monterrey, México, antes de seguir viaje hacia Bolivia a lomos de Aragorn. En el breve tiempo que ambos pasan allí, Clint hace otro de sus torpes intentos de aproximación sexual a una compañera de trabajo: “Llámame Clint, Val…Yo también quiero entrar en acción. ¿Me entiendes?” Y acto seguido le planta un beso que a punto está de costarle la decapitación a manos de la indignada asgardiana (que, no obstante, y para sí, reconoce que no ha sido del todo desagradable).

 

Ojo de Halcón achaca el rechazo de Valkiria a que esa personalidad no es más que la fachada de la Encantandora, la bruja asgardiana que tantas veces les había causado problemas a Los Vengadores. En este punto, lo que no sabía el arquero es que Valkiria ya no era una construcción mágica pura creada prácticamente de la nada por aquella villana, sino que en el interior de su mente se encuentra Barbara Norris, la dueña original del "cuerpo huésped" de Val, quien, cada vez que emergía (como lo hizo brevemente en “Defensores” nº 8), se mostraba completamente desquiciada. Todavía estábamos muy lejos de siquiera insinuar que Valkiria fuera en realidad Brunilda, una auténtica asgardiana encargada de llevar al Valhalla los espíritus de los muertos en combate.

 

Más de medio siglo después de la publicación de este comic, no se qué me irrita más: que se pueda confiar tanto en alguien tan ofensivo como Clint Barton o que otros personajes (y guionistas como Englehart) le permitan salirse con la suya constantemente, lo que significa que nunca aprende nada de nada. En fin, eran otros tiempos…

 

En Monterrey, Ojo de Halcón va a tener que enfrentarse a quien ya fue originalmente su primer enemigo cuando aún estaba al otro lado de la ley: Iron Man. Sin saber exactamente dónde buscar su fragmento del Ojo Maligno, el Vengador supone que, si ha aparecido por allí cerca, es posible que lo hayan llevado a la universidad local para su estudio. Y, efectivamente, eso es lo que ha sucedido, por lo que Iron Man pronto se encuentra en el despacho del profesor Martín Figueras, sosteniendo el misterioso artefacto en sus propias manos… por poco tiempo, porque entonces aparece Ojo de Halcón y comienza la lucha.

 

Si nos atenemos a lo lógicamente esperable, Ojo de Halcón no hubiera durado ni cinco segundos contra Iron Man, ni siquiera con esa versión más antigua de la armadura; no digamos ya derrotarlo. Pero bueno, estos son comics y la pelea se presenta como un guiño a los tiempos en que ambos eran enemigos.

 

Hubo una época, al principio de Los Vengadores, en la que la armadura de Iron Man era vulnerable a cosas tan comunes como el ácido. Uno podría pensar que Tony Stark ya habría ideado algún tipo de recubrimiento protector contra las flechas corrosivas de Ojo de Halcón, considerando que ha tenido todo el tiempo del mundo para ello desde que el entonces arquero forajido las usó contra él en “Tales of Suspense” nº 64 (abril 65). Al parecer no fue así y ahora tiene que quitarse el líquido de encima haciendo que la fricción de un vuelo superrápido lo disperse.

 

De vuelta en la batalla, Iron Man dirige sus rayos repulsores contra Ojo de Halcón de forma continuada y con baja intensidad, presionándolo contra la pared de uno de los edificios de la universidad con la intención de dejarlo inconsciente. Su antiguo compañero no encuentra mejor forma de salir del embrollo que, con sus últimas fuerzas, disparar una flecha a la mano de Iron Man para desviar el rayo, que acaba impactando contra un edificio aledaño, obligando al Vengador a abandonar la pelea para salvar a los civiles de morir sepultados por los escombros.

 

Desde luego, Ojo de Halcón no se ha cubierto de gloria con la táctica que ha usado para ganar y huir con el fragmento del Ojo. Pero, todo vale, ¿no? Bueno, tal vez no, pero como él cree estar luchando por una causa justa (salvar al Caballero Negro) justifica de ese modo su juego sucio e indigno de un héroe.

 

El capítulo 6 se anuncia como el de “Doctor Extraño vs Pantera Negra y Mantis”. Utilizar logotipos de héroes ya existentes para añadir interés visual a estas ilustraciones iniciales de capítulo es una buena idea, al igual que crear otros nuevos cuando sea necesario (los cómics de DC que combinaban la Liga de la Justicia y la Sociedad de la Justicia ya llevaban un par de veranos haciendo algo similar). Pero, ¿reducir el personaje de Mantis a su identidad racial utilizando una tipografía supuestamente "asiática" para su logo? Eso ya no es tan buena idea.

 

A diferencia del inevitable enfrentamiento del capítulo anterior entre dos viejos “amienemigos”, el duelo actual requirió de cierta reflexión por parte de Steve Englehart. Como relata en la introducción de “Marvel Masterworks”, en su opinión, ninguno de los Vengadores era un adversario a la altura del poder de Extraño. Pero enfrentar a una artista marcial (Mantis) y a un "atleta disfrazado" (Pantera Negra) contra el Maestro de las Artes Místicas le permitió decir algo sobre el temple, el valor y los recursos de los dos primeros.

 

El Doctor Extraño ha conseguido localizar el Ojo en la Indiana rural antes de que sus competidores Vengadores lo alcancen, pero el talento de Pantera Negra para rastrearlo a través de un campo de mazorcas revela rápidamente que el Defensor ha estado en las inmediaciones muy recientemente y que su rastro conduce hacia la carretera. Allí se encuentran con unos lugareños que esperan el autobús. Uno de ellos dice: “¡Cielos! No puedes ser…Me dijeron que en Chicago había un héroe felino…pero mujer”. A quien hace referencia, por supuesto es a Greer Nelson, cuya efímera serie, “The Cat”, había sido cancelada en su cuarto número apenas cuatro meses antes (posteriormente, sería transformada en Tigra y también sería, años más tarde, Vengadora).

 

En cuanto al otro caballero, su tartamudeo “¿P-Pantera Negra?” quizás obedezca a su preocupación porque el misterioso enmascarado pueda ser miembro de esos otros “Panteras Negras” (recordemos, la organización política contemporánea que defendía el nacionalismo negro con una ideología socialista y marxista-leninista, enfocada en la autodeterminación y la lucha de clases).

 

Mantis detecta que Extraño se ha disfrazado mágicamente como uno de los granjeros que esperan en la fila del autobús. Al ser descubierto, el mago sale volando, pero T´Challa lo sigue corriendo campo a través y consigue derribarlo en una granja cercana. Hoy en día, cuando se suele describir a Pantera Negra como el equivalente a Batman en el Universo Marvel –es decir, un estratega extraordinariamente brillante al que nadie debería subestimar-, la idea de que pueda desenvolverse tan bien contra alguien como el Hechicero Supremo probablemente no sorprenda a nadie. Pero en 1973, fue realmente impresionante.

 

El asustado propietario de la granja, al ver a dos individuos muy raros peleando en su patio trasero, les dispara con su escopeta. Mantis interviene y los aparta de la trayectoria de la bala antes de desarmar al granjero y volverse contra su principal enemigo. En “Vengadores” nº 116, Mantis había derrotado sin dificultad al sirviente del Doctor (y también artista marcial), Wong. Hubiera sido interesante comprobar si sus habilidades eran suficientes para vencer al propio Extraño (cuyo adiestramiento también había incluido artes marciales) en una pelea puramente física, pero Englehart no deja que eso suceda. Extraño, que, como los demás, cree estar combatiendo por el alma del Caballero Negro, no está dispuesto a correr el riesgo de enfrentarse cuerpo a cuerpo contra dos adversarios de primer nivel en ese ámbito y opta por lanzar un hechizo que les deja temporalmente incapacitados. A continuación, se marcha volando con el fragmento, dejando el contador de la siguiente manera: Defensores: 3, Vengadores: 0.

 

Además de darles a Pantera Negra y Mantis la oportunidad de demostrar de qué estaban hechos, la decisión de emparejarlos también afectó, aparentemente sin querer, a los planes a largo plazo que Steve Englehart tenía para esta última. Como ya comenté en una entrada anterior, la idea original del guionista para esta nueva incorporación al grupo consistía en presentarla como una exótica seductora asiática, un componente que aportara cierto toque erótico con el que generar fricciones en el seno del equipo. Pero fue en este crossover con los Defensores cuando se vio obligado a añadirle una nueva dimensión, demostrando su eficacia como compañera fiable en un combate. En palabras de Englehart: “Ahí fue donde dejó de ser una fuerza disruptiva y se convirtió en alguien que, obviamente, tenía mucho más heroísmo del que yo había planeado. Y ahí empezó todo el asunto de la Madona Celestial. Es la semilla que con el tiempo se convierte en un roble”.

 

(Continúa en la siguiente entrada) 

 


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