Sobre la figura y trayectoria inicial del autor alemán Ralf Köenig ya he hablado con cierto detalle en otras entradas (“El Condón Asesino”, “Lisístrata”, “El Hombre Deseado”). Independientemente de lo explícito o comedido que sea con las escenas sexuales, el núcleo temático de casi todos sus comics suelen ser las relaciones, estables o efímeras, sentimentales o carnales (o todo ello a la vez) entre los miembros de la comunidad gay alemana (concretamente de Colonia) y de ésta con el mundo heterosexual. A veces, esa exploración se focaliza en una sola pareja y su entorno (“El Hombre Deseado”), lo que da mayor espacio para construir, matizar y desarrollar a los personajes. Y en otras ocasiones, como la que ahora nos ocupa, el autor elige una visión panorámica con la que cubrir un mayor rango de situaciones y caracteres.
“Beach Boys” consta de una serie de gags encadenados sobre un intervalo temporal muy

Todo ese círculo de conocidos más o menos directos forman parte de un grupo todavía muy autoconsciente de su marginación a finales de los ochenta y que soporta los inconvenientes propios tanto de su condición de miembro activo y activista de la comunidad homosexual (que se rige por sus propios códigos, iconografías, prejuicios, frustraciones y expectativas) como de los que aquejan a las parejas heterosexuales. Así, encontramos personalidades opuestas que no se aguantan; maduros que no pueden escapar del voyeurismo adolescente por los jovencitos; parejas rotas que se reconcilian aun cuando saben que no

Como de costumbre, la mirada de König es terriblemente ácida y no deja títere con cabeza. Los personajes heterosexuales son retratados como auténticos cretinos (la familia en el restaurante de Juist; Doris, la compañera de piso de Wolfgang; la familia de ruidosos vecinos italianos; los padres de Günter; los políticos). Los homosexuales, por su parte, a veces entran en el campo de los estereotipos (el salido que no piensa más que en porno, la reinona, el pusilánime que se deja manipular, el heterófobo, el pasivo-agresivo, el frustrado…) y König no tiene miedo de criticar abiertamente sus actitudes cerriles, sus prejuicios y su tendencia al chismorreo y a la polémica innecesaria. Pero así y todo se detecta un mayor cariño y compasión en su tratamiento que hacia los heterosexuales, entre otras cosas porque aquéllos son los

Gráficamente, no hay sorpresas respecto a otros trabajos de König. Sigue desplegando aquí ese estilo caricaturesco y feísta, con un minimalismo efectivo a la hora de localizar a los personajes, una enorme facilidad para retorcer las caras con fines expresivos y un impecable dominio del ritmo al desarrollar un gag y dosificar los diálogos.
“Beach Boys” es uno de los comics de temática gay de König más accesibles para un público generalista. No tiene la carga sexual ni las escenas explícitas de, por ejemplo, “La Noche Más Loca” o “Huevos de Toro” (aunque, si el lector tiene ciertos reparos respecto a las conversaciones subidas de tono y la escatología, tampoco sería una obra idónea para él); pero sí la carga satírica, los diálogos hilarantes y el tono agridulce que siempre le han caracterizado.
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