(Viene de la entrada anterior)
“La Gema de Poder” (26 julio a 3 octubre de 1982), comienza con los rebeldes preocupados por la información que Luke ha traído del nuevo crucero que se está completando en los astilleros imperiales. Las simulaciones indican que en su arsenal no hay nada capaz de romper sus defensas, pero Leia recuerda una antigua leyenda que le contó su padre sobre las gemas de poder, unos artefactos que utilizaron en el pasado los piratas espaciales para neutralizar los escudos de naves de gran tamaño. Cuando los caballeros Jedi acabaron con los piratas, aquellas gemas se perdieron con ellos. Pero si queda alguna, solo quienes se mueven en los bajos fondos sabrán algo. ¿Y quién más familiarizado con ese mundo que Han Solo?
Así que Han y
Chewie reciben la misión de encontrar una de esas gema
s. Sus pesquisas les
llevarán hasta un planeta en el que un antiguo pirata, Raskar, secundado por su
sicaria ciborg Mystra, organiza combates de gladiadores que, previo pago a su
entrada en la arena, aspiran a hacerse con la única gema superviviente. Han
deberá arreglárselas para engañar al delincuente y su guardaespaldas y hacerse
con el artefacto sin llegar a librar un combate que, habida cuenta de la
categoría de los luchadores, jamás podrá ganar.
En “Mundo de Hielo” (4 octubre a 14 noviembre 1982), Goodwin y Williamson nos explican cómo Luke encontró por primera vez el mundo helado de Hoth. Mientras regresa con C3PO del planeta Aridus, se ve obligado a huir de una patrulla imperial y acaba estrellándose en la superficie de aquél mundo. Allí lo salva de morir congelado Frija, quien, junto con su padre, un antiguo gobernador imperial, viven como ermitaños. De hecho, éste se niega a que Luke repare su transmisor y avise a las fuerzas rebeldes. Es una historia muy corta en la que Frija apenas tiene recorrido para convertirse en un interés romántico. En cualquier caso, la Alianza tomará nota de este lugar tan hostil cuando llegue el momento de trasladar su cuartel general desde Yavin.
Aparentemente, el
guionista Len Wein no había leído esta historia cuando escribió su propia
versión del descubrimiento de Hoth en "Star Wars 3-D" nº 2 (1988), publicado
por Blackthorne Publishing. Ésta era una editorial pequeña, fundada en 1985 y
especializada en el formato 3-D anaglífico (el de las gafas de cartón con
lentes rojas y azules). En una época en la que Marvel y DC dominaban el mercado
tradicional, ellos apostaron por el "truco" visual para atraer
lectores. Publicaron versiones en 3D de casi todo: G.I. Joe, Transformers,
BattleTech y, por supuesto, Star Wars, en la forma de una miniserie de tres
números (1987-1988).
Blackthorne
publicó sus cómics de Star Wars en un momento de "sequía" de material
para los fans de la saga. Marvel había cancelado su serie original en 1986 y
Dark Horse no se haría con la licencia hasta 1991. Len Wein, una leyenda de los
cómics (cocreador de “Lobezno” y “La Cosa del Pantano”, por ejemplo), fue el
encargado de escribir los dos primeros números, pero, obviamente, no había
leído –o no recordaba- este arco de Goodwin referente al descubrimiento de
Hoth. En los años 80, no existía el Holocron de Lucasfilm (la
base de datos que
coordina toda la información relativa a su universo) y proyectos como los de
Blackthorne se realizaban de forma rápida sin consultar el archivo histórico de
Star Wars. En esa época previa al Universo Expandido, los autores (y a veces el
propio Lucas), consideraban material secundario y desechable todo lo que no
estaba en las películas. Este, por tanto, es un ejemplo perfecto de por qué
Disney decidió hacer borrón y cuenta nueva en 2014: mantener la coherencia
interna y una continuidad ordenada y lógica con tantas versiones de un mismo
evento era un auténtico dolor de cabeza.
A medida que avanzaba la etapa de Goodwin y Williamson en la tira y se acercaba el estreno de “El Retorno del Jedi” (el 25 de mayo de 1983), tuvieron la oportunidad de inspirarse también en esa película. De hecho, el Almirante Ackbar aparece en el arco “Es Una Trampa” (15 noviembre 82 – 23 enero 83), antes, por tanto, del estreno del Episodio VI. Hoy en día, este tipo de trasvases o anticipos son más frecuentes, pero Goodwin y Williamson lo hicieron hace más de cuarenta años (algo parecido, ya lo comentamos, ocurrió con Boba Fett, presentado en el Especial de Navidad y luego incorporado a “El Imperio Contraataca”).
En este arco
argumental, Darth Vader acaba de completar su “Ejecutor”, el superdestructor
que Luke había visto en fase de construcción en los astilleros imperiales.
Decidido a utilizarlo para acabar con los rebeldes, éstos se dan cuenta de que
deben abandonar Yavin y establecer su base en otro sitio, pero para ello
necesitan la ayuda de los Mon Calamari, una especie que había venido librando
por su cuenta una guerra de resistencia con el Imperio pero que ahora acaban de
unirse a la Alianza. Luke, Leia, Chewie, Han y los droides, a bordo del Halcón,
salen a buscar al líder de aquéllos, el Almirante Ackbar, que ha sobrevivido a
un ataque imperial huyendo en una cápsula de salvamento al planeta Daluuj, una
ciénaga neblinosa donde el comandante de la base imperial local saldrá a
perseguirlos. Los héroes encuentran a Ackbar, pero no sin antes perder
–temporalmente- al Halcón Milenario en el fondo de un pantano.
Darth Vader y su
“Ejecutor” siguen avanzando inexorablemente hacia Yavin en “Misión Condenada”
(24 enero a 17 abril 1983), destruyendo todas las naves que la Alianza envía
contra él, incapaces de atravesar los fuertes escudos. Hay, sin embargo,
una
leve esperanza. La gema de poder que Han Solo y Chewbacca obtuvieron tres
aventuras atrás, podría neutralizar esos escudos, aunque es incierto durante
cuánto tiempo ni en qué medida, por lo que la nave que la porte para intentar
hacer mella en el Ejecutor bien podría estar en una misión suicida. El general
Dodonna pide voluntarios y su hijo Vrad se presenta para la misma ante la
alarma de Luke, que presenció cómo éste huía de un enfrentamiento con
imperiales para luego dañar su propia nave y presentarse como héroe
superviviente. No quiere decir nada al general dado que no tiene pruebas, pero
para asegurarse de que no repite su acto de cobardía y desperdicia la gema
decide acompañarle de copiloto, lo que lo sitúa en una doble posicion de
peligro: ante el poder del Ejecutor y un compañero dispuesto a librarse de él a
la menor oportunidad para evitar que decida hablar.
Tras “Misión
Condenada”, vendría “Carrera por la Supervivencia” (18 de abril a 10 de julio
de 1983), que narra la evacuación de la base rebelde de la luna de Yavin y la
forma en que logran esquivar el bloqueo imperial para poner rumbo a
Hoth. Luke
había conseguido, con la gema de poder, causar los suficientes daños al nuevo
Ejecutor de Darth Vader como para retrasarle lo suficiente e impedirle encargarse
él mismo de la cacería. Así que el sith le encarga la labor a uno de sus
subordinados, el ambicioso almirante Griff. La afinidad de Luke con la fuerza
le permite encontrar un paso en otras circunstancias muy peligroso por las
cercanías de una estrella inestable.
Antes de partir de Yavin, el general rebelde Dodonna asciende a Luke al rango de comandante, quedándose atrás con el fin de tender una trampa a los TIE imperiales que sobrevuelan la base para bombardearla. Sin ganas de vivir tras la muerte de su hijo Vrad en el arco anterior, se sacrifica haciendo explotar el Gran Templo –aunque años más tarde se revelará que no murió aquí, sino que fue capturado y retenido durante 9 años en una prisión imperial secreta llamada "Lusankya" hasta que lo rescató el Rogue Squadron (“X-Wing Rogue Squadron” nº 21 al 25, 1997-1998).
Separados de la
flota principal en el viaje a Hoth, Luke, Han, Chewie y los dro
ides aterrizan
en un planeta tropical para realizar unas reparaciones en el Halcón en “Desvío
por el Paraíso” (11 julio a 2 octubre 1983). Allí, Luke será víctima de la
manipulación de una bruja mental, S´ybill, que se alimenta de la energía vital
de los incautos que llegan a sus dominios. Es una aventura de tono terrorífico
sólo medianamente interesante y no del todo bien estructurada, dado que Goodwin
les da a Han y Chewie, que acuden al rescate de su amigo, un tiempo excesivo
habida cuenta de que nunca llegan a tiempo de ayudarlo y éste sale del apuro
por sus propios medios.
El Halcón
Milenario llega por fin a Hoth en “Un Nuevo Inicio” (3 de octubre a 25
diciembre 1983), pero debido al mal estado en que habían quedado los sensores
en su último enfrentamiento con el Imperio, no se han percatado de que una nave
los ha seguido. Esto pone en peligro la base de los rebeldes que, por el
momento, ha conseguido permanecer oculta. Si esa nave los descubre, las
consecuencias pueden ser funestas. Así que Leia le ordena a Han que solucione
el problema que él mismo ha creado y, en compañía de Chewie y Luke, vuelve a
salir al espacio para tratar d
e confundir a los intrusos. Resulta que la nave
está comandada por Raskar, el antiguo pirata que Han había conocido en “La Gema
de Poder”. Su intención es contactar con Jabba y entregarle a Solo a cambio de
la recompensa, pero le da la oportunidad a éste de comprar su vida. Luke urde
una estratagema, haciéndole creer que su amigo ha escondido bajo el hielo de
Hoth una sustanciosa recompensa entregada por los rebeldes. Lo que sigue es una
peripecia en el curso de la cual todos se verán en peligro y al término de la
cual Raskar obtendrá un premio y Han y Luke serán liberados habiendo
conseguido, además, mantener oculta la presencia de los rebeldes en el planeta.
Junto con Tanith Shire, Raskar fue el personaje mejor construido de todos los
secundarios que desfilaron por esta etapa.
Enlazando justo con el final de la aventura anterior, en “Enfrentamiento” (26 diciembre de 1983 a 5 febrero 1984), Han va a verse acosado por su pasado en la forma de unos cazarrecompensas comandados por Boba Fett, que se apoderan de la nave de Raskar y pretenden entregar al antiguo contrabandista a Jabba el Hutt y a Luke Skywalker a Darth Vader.
Con solo ver las
viñetas, uno podría suponer que "Enfrentamiento" va a ser
una
historia esencial en esta etapa habida cuenta de que intervienen personajes
icónicos de las películas (a estas alturas ya hacía seis meses que se había
estrenado “El Retorno del Jedi”) como Boba Fett, Bossk y Dengar (a quien, por
alguna razón, llaman "Zuckass" a pesar de que su figura llevaba años
vendiéndose en las tiendas). Además, participa Raskar, aparecen Vader y el
Emperador y regresa del primer arco argumental Skorr, posiblemente el
"cazarrecompensas de Ord Mantell" al que Han hace referencia en
"El Imperio Contraataca".
Pero, basándonos en historias posteriores, la caracterización de Fett en este arco es cuestionable. En la serie de novelas “Las Guerras de los Cazarrecompensas”, escrita por K.W. Jeter a finales de los años 90, se establecía que Fett tenía fama de ser un solitario, pero aquí no sólo lo vemos trabajar con otros cazarrecompensas sino que demuestra tener bastante mal ojo a la hora de elegir sus compinches. No es quien peor queda en esta aventura (es la incapacidad de Skorr de templar su ira la que propicia la evasión de Solo, Skywalker y Chewie), pero, desde luego, no es el mejor momento de su carrera.
La serie
terminó
con el arco “La Trampa Final” (6 de febrero a 11 de marzo de 1984), donde Luke
y Han acuden a rescatar a los droides, enviados por la Alianza Rebelde a
investigar un dron imperial caído en el planeta Verdanth –del tipo que ya se
había visto en Hoth en “El Imperio Contraataca”-. Al captar la presencia de
humanos, la sonda envía un mensaje al Ejecutor de Vader y éste se funde
cibernéticamente con aquélla para, utilizando la Fuerza, extraer de la mente
del incauto rebelde la localización de la base de la Alianza. Pero con quien se
topa es con Luke, que, gracias a su propia conexión con la Fuerza, consigue
resistir el embate el tiempo suficiente para que Han destruya el dron.
La tira concluye enlazando ya directamente con “El Imperio Contraataca”. Por una parte, Vader ordena seguir enviando sondas automáticas para encontrar a los rebeldes –una de ellas, ya lo sabemos, tendrá éxito en su misión-. Por la otra, Han, Chewie, Luke y los droides ponen rumbo a Hoth para reunirse con Leia.
Quizá esta última
etapa de la serie, una vez ya estrenado “El Retorno del Jedi”, es la más floja
del recorrido de Goodwin y Williamson, con historias demasiado repetitiv
as y
previsibles que apuntan a un agotamiento creativo. Efectivamente, Al Williamson
era un perfeccionista absoluto para quien el ritmo de producción (una tira
diaria y una plancha semanal) resultaba agotador por mucho que contara con
ayudas puntuales de Carlos Garzón, Tom Yeates o Brent Anderson. Era, de hecho,
un comic más exigente que su anterior “Agente Secreto Corrigan” debido a la
abundante presencia de naves, personajes y gadgets de los que había que tomar
como referencia el material suministrado por Lucasfilm. Tras tres años y medio
al frente de la tira, tanto él como Goodwin estaban listos para pasar a otros
proyectos.
Lucasfilm, por su
parte, no puso gran empeño en buscar sustitutos del nivel del dúo para
continuar una licencia que ya no tenía películas que apoyar. Diez meses después
del estreno de “El Retorno del Jedi”, la fiebre de “Star Wars” estaba empezando
a remitir dado que no había nuevas películas en el horizonte inmediato.
Lucasfilm comenzó a reducir la producción de licencias y productos derivados
puesto que su principal propósito era promocionar un material cinematográfico
que ya h
abía cumplido su ciclo. A esto se sumaba que, a principios de los 80,
el mercado norteamericano de las tiras de prensa cambió drásticamente. Los
periódicos empezaron a reducir el espacio dedicado a los cómics y el público
prefería tiras de humor cortas, como “Garfield” o “Peanuts”, en lugar de las
tiras de aventura que requerían un seguimiento diario para no perder el hilo de
la trama.
Para cuando Goodwin y Williamson concluyeron su etapa, todas las preguntas de los fans sobre lo ocurrido entre las dos primeras películas habían quedado respondidas. El periodo de tres años que media entre los Episodios IV y V se ha revisitado en cómic muchas veces a lo largo de las décadas, pero probablemente Goodwin fue su mejor cronista. Sin embargo, esta obra no sería tan recomendable de haber contado con un dibujante distinto. A pesar del tiempo transcurrido y la infinidad de comics publicados, Williamson sigue siendo uno de los mejores artistas con los que ha contado la franquicia. Pocos como él supieron dar vida a este universo con tanta viveza y fidelidad a la pantalla.
Dibujar comics de
“Star Wars”, lo he mencionado antes, es una tarea bastant
e compleja. La
franquicia cuenta con multitud de naves, vehículos, armaduras y diseños
icónicos, como los cazas TIE, los X-Wing, el Halcón Milenario, la legendaria
armadura de Boba Fett e incluso la imponente y amenazante figura de Darth
Vader. Por un lado, los artistas de Star Wars tienen la oportunidad de dibujar
estos famosos personajes y naves con su propio estilo, lo que sin duda es un
sueño hecho realidad para muchos ilustradores. Dicho esto, todas las naves y
personajes mencionados exigen una gran atención al detalle para que resulten
convincentes en las viñetas y no susciten las quejas de los aficionados. Por
eso, muchos artistas han tenido comprensibles dificultades para plasmar con
precisión las complejidades de objetos como la armadura de los soldados de
asalto o el casco de Darth Vader.
Al Williamson
nunca tuvo ese problema. Su Darth Vader es asombrosamente preciso, hasta el
punto de parecer que ha salido directamente de la pantalla. Y lo mismo ocurre
con sus representaciones de los soldados imperiales, C-3PO, R2-D2, Boba Fett y
las numerosas naves del universo de Star Wars. En cuanto al trío protagonista
formado por Han, Luke y Le
ia, evocan fielmente a sus contrapartes cinematográficas
sin parecer simples calcos de fotografías. Además, Williamson demostró
repetidamente su capacidad para visualizar todas las nuevas incorporaciones de
Goodwin. No en vano, la Ciencia Ficción había sido siempre su género de
referencia y había destacado tanto en los comics de la EC de los 50 como en los
de Flash Gordon de los 60.
Los defectos de la etapa de Russ Manning ya los mencioné y algunos de ellos los hereda la de Goodwin y Williamson. Por ejemplo, estas historias caen en la trampa que perjudicó a muchas otras obras tempranas del Universo Expandido: la insistencia en crear un triángulo amoroso entre Han, Leia y Luke. Antes del estreno de “El Retorno del Jedi” y la revelación de que Luke y Leia eran hermanos, muchos guionistas y aficionados consideraron la posibilidad de un romance entre ellos. Las historias escritas antes de ese momento a menudo mostraban a Han coqueteando y discutiendo abiertamente con Leia, mientras que Luke luchaba por superar su inseguridad y expresar sus sentimientos hacia ella. Ya expliqué qué es lo que llevó a Lucas a cambiar de opinión en este aspecto y es comprensible que los guionistas optaran por explotar ese triángulo que, a la postre, el Episodio convirtió en algo, digamos, incómodo.
Además, Leia
recibe mucha menos atención que los demás personajes principal
es. Mientras que
Luke suele embarcarse en aventuras acompañado por R2-D2 y C-3PO, y Han sale de
misión con Chewie, Leia o bien permanece en la base rebelde o bien solo sale
cuando la acompañan Luke y/o Han. Esto no significa que la princesa apenas
aparezca. Tiene bastante presencia en los cómics, pero la serie pierde la
oportunidad de brindarle buenas historias en solitario. Por otra parte, y esto
era algo consustancial al formato de publicación, las planchas dominicales son
básicamente redundantes, meros resúmenes de las cinco tiras semanales
inmediatamente anteriores y sin que ayuden a avanzar demasiado la historia.
En general, el Star Wars firmado por Archie Goodwin y Al Williamson, logra capturar de forma sobresaliente la esencia de Star Wars, tal y como demuestra que todavía hoy, casi medio siglo después, pueda seguir disfrutándose como cuando apareció por primera vez en los periódicos.

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